
- Por los Crímenes de Periodistas; 7 de Junio
Por: Alberto Ramos García/A Fuego Lento
La libertad de expresión no es dádiva, no es concesión, no es privilegio. Es la palabra convertida en herramienta, en llave, puerta y travesía.
La libertad es entorno y trayectoria, no es arma, no es discurso, apariencia o artificio.
La libertad de expresión es compromiso, no es un convenio, no es un arreglo, una factura o un contrato. La libertad nos libra del poderoso, de sus ambiciones, necedades y egoísmos.
Ejercer nuestra libertad de expresión nos une, nos acerca, nos vincula, nos hace respetuosos, tolerantes, minuciosos. La libertad de expresión no se ejerce al aplaudir las coincidencias. Es mecanismo para superar discrepancias y dirimir desacuerdos. La libertad de expresión no precisa aduladores, estridentes, demagogos. La libertad de expresión no es ataque, no es agravio ni acechanza. Exige la participación del que dice, el que lee, el que escribe y el que escucha.
En el día de la Libertad de Expresión no tenemos nada que celebrar—si acaso será una conmemoración—cuando el periodismo en México es considerado como uno de los oficios de Alto Riesgo
La libre manifestación de las ideas están consagradas en nuestra Carta Magna en los artículos 6º y 7º; por el gobierno del Presidente Miguel Alemán Valdés, quien estableció el 7 de junio de 1951 como el Día de la Libertad de Expresión en México.
Pero hoy no tenemos nada qué festejar!
Hoy, estamos de luto, por la sangre de los compañeros periodistas asesinados en este sexenio y hoy, el grupo más vulnerable del país, es el gremio periodístico.
Por eso mismo, qué vamos a festejar?, acaso a nuestros colegas muertos y acaecidos por el ejercicio del quehacer diario que cubre temas como narcotráfico, corrupción, trata de personas. Hoy debería ser una fecha de luto.
Los asesinatos y agresiones a periodistas es un problema latente que no ha sido atendido por el gobierno mexicano, un problema añejo que se ha recrudecido en la actual administración.
Según información del periodista Antonio Becerril y publicada en el diario nacional El Economista, “La Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias, WAN-IFRA hizo un llamado para que el gobierno mexicano tome acciones más concretas y efectivas para combatir la violencia contra periodistas en México”.
Precisa la información que, el Directorio de WAN-IFRA resaltó que “México continúa siendo uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo y que el Estado mexicano ha fallado constantemente en tomar las medidas necesarias para reducir la impunidad que involucren ataques contra periodistas”.
Según cifras de la organización Artículo 19, en lo que va del 2018, han sido asesinados seis periodistas, y tan sólo en el mes de mayo pasado fueron asesinados tres en distintas partes de la República Mexicana.
Justamente el 15 de mayo pasado 2022 , el periodista radiofónico Juan Carlos Huerta fue asesinado en Villahermosa, Tabasco, cuando salía de su domicilio.
El 24 de mayo 2022 , la reportera de negocios y colaboradora para los diarios Reforma y El Financiero, Alicia Díaz González fue asesinada en Monterrey. Unos días después, el cuerpo de Héctor González Antonio, colaborador de Grupo Imagen fue hallado en el estado de Tamaulipas y según las autoridades fue presuntamente asesinado a golpes.
Héctor González Antonio era corresponsal del diario Excelsior, para el que cubría temas de seguridad y política. Fue asesinado a golpes en un paraje solitario de Ciudad Victoria, según confirmó la Procuraduría del estado mexicano de Tamaulipas, en el norte del país. Es el sexto periodista asesinado en México solamente este año.
Desde 2000, son 136 los informadores muertos en circunstancias violentas y acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos durante los cinco años y medio que han transcurrido de la administración del presidente Enrique Peña Nieto, 55 informadores han asesinados y tres desaparecidos.
Muchas veces los periodistas que han perdido la vida han sido informadores que cubren temas relacionados con seguridad.
Lo alarmante ya no es sólo la ola de muertes que se ha desatado contra comunicadores ni las agresiones a la libertad de expresión que se sufren, lo alarmante también es la impunidad.
No hay responsables de los asesinatos y tampoco existen razones certeras que lleven a la causa y el sospechoso, el gobierno después de un tiempo da carpetazo al asunto hasta que nuevamente se pone el dedo en la llaga.
Concluye Becerril en su artículo titulado “Asesinatos y agresiones hacen a México uno de los países más peligrosos para periodistas: WAN-IFRA”, lo siguiente: Los asesinatos contra periodistas representan solo la punta del iceberg para las amenazas contra la prensa en México, y resulta preocupante un crecimiento en las agresiones que se han documentado. Al cierre del 2017 se documentaron 400 distintos tipos de ataques —físicos, digitales, psicológicos y legales— y la organización ve con preocupación el aumento de la intimidación hacia los medios que se ha vivido este 2018, un año electoral para México.
La pregunta es: ¿Qué vamos a celebrar este 7 de junio? La libertad de expresión o estaremos de luto por todos los colegas que han perdido la vida por hacer llegar la realidad a la sociedad civil.
A todos ellos, quién les garantiza seguridad y justicia. El gobierno? La sociedad? Los medios para los que trabajan? La realidad es que no existen garantías para salvaguardar sus vidas.
La pregunta es: ¿Qué vamos a celebrar este 7 de junio? La libertad de expresión o estaremos de luto por todos los colegas que han perdido la vida por hacer llegar la realidad a la sociedad civil.
A todos ellos, quién les garantiza seguridad y justicia. El gobierno? La sociedad? Los medios para los que trabajan? La realidad es que no existen garantías para salvaguardar sus vidas.


