
Transformar la educación es escuchar a los maestros
Por Mtro. Ramiro Posada Rincón, Jefe de Enseñanza de Secundarias Generales.
La educación de un país no se transforma únicamente con nuevos planes de estudio, reformas educativas o disposiciones institucionales. Su verdadera transformación comienza cuando se escucha a quienes viven diariamente la realidad de las aulas como sucedió en el foro Nacional: las maestras y los maestros, Son ellos quienes conocen las necesidades de sus estudiantes, las dificultades de sus comunidades y los desafíos que implica convertir los principios educativos en aprendizajes significativos.
Esta reflexión cobra especial relevancia después del Foro Nacional de la Nueva Escuela Mexicana, realizado el pasado 19 de octubre de 2026 en la Ciudad de México, convocado por la Secretaría de Educación Pública (SEP), donde docentes de las distintas entidades federativas compartieron experiencias, proyectos y reflexiones sobre los avances y desafíos de este modelo educativo, implementado desde 2022.
El encuentro representó una oportunidad para analizar, desde la experiencia de quienes están frente a grupo, qué está cambiando en el sistema educativo, qué prácticas deben fortalecerse y cuáles son los obstáculos que todavía impiden consolidar una verdadera transformación pedagógica. A través de diez mesas de diálogo, organizadas por ejes temáticos, se propició un ejercicio de intercambio horizontal, en el que los conocimientos y saberes de cada región tuvieron un lugar fundamental.
Chiapas estuvo representado por cuatro docentes de distintos niveles educativos: Karla Yaneth Conde Ramírez, de educación inicial; Karla Estefanía Cruz Parra, de preescolar; Gladis Velázquez Castellanos, de primaria, y Juan José Cristiani Muñoa, de secundaria. Su participación permitió llevar al escenario nacional las experiencias y realidades que se viven en las escuelas chiapanecas.
Uno de los aspectos más significativos de las reflexiones fue reconocer que la transformación educativa no ocurre de manera uniforme. Existen condiciones sociales, laborales y pedagógicas distintas que deben atenderse. Durante el diálogo se expuso, por ejemplo, la situación de la educación inicial, donde algunas maestras enfrentan condiciones de trabajo complejas, falta de reconocimiento e incluso la incomprensión de sectores de la sociedad que todavía consideran que los bebés no están en edad de aprender. Esta realidad nos recuerda que la educación comienza desde los primeros años de vida y que atenderla requiere compromiso, reconocimiento y condiciones dignas para quienes la hacen posible.
Otro tema de enorme importancia fue la educación socioemocional. Hoy sabemos que enseñar no consiste solamente en transmitir conocimientos; también significa comprender lo que sienten, piensan y viven nuestras niñas, niños y adolescentes. Construir comunidades escolares sanas, incluyentes y respetuosas exige atender las emociones, prevenir el acoso y la violencia, y generar ambientes donde cada estudiante pueda desarrollarse plenamente.
Sin embargo, existe una reflexión que merece especial atención: ¿quién atiende emocionalmente a los maestros? Con frecuencia se habla del bienestar de los estudiantes, pero se deja en segundo plano la salud socioemocional de quienes tienen la responsabilidad de educarlos. Las diferencias entre compañeros, los conflictos con directivos y las tensiones laborales también afectan la vida cotidiana de las escuelas. Por ello, resulta indispensable generar espacios de escucha, acompañamiento y atención para el personal educativo. No podemos aspirar a construir escuelas emocionalmente sanas si olvidamos a quienes sostienen su funcionamiento todos los días.
El foro también permitió identificar distintas realidades frente a la implementación de la Nueva Escuela Mexicana. Hay docentes que conocen el modelo y lo llevan a la práctica; otros, aunque conocen sus planteamientos, continúan trabajando con esquemas anteriores, y también existen maestros que todavía necesitan formación, orientación y acompañamiento para comprender y aplicar los nuevos programas de estudio.
Esta situación debe llevarnos a una reflexión responsable: las reformas educativas no pueden depender únicamente de su diseño, sino de la capacidad institucional para acompañar a los docentes en su aplicación. La capacitación permanente, el intercambio de experiencias y el reconocimiento de las particularidades de cada contexto son fundamentales para que los cambios lleguen verdaderamente a las aulas.
También es necesario revisar aquellas creencias y prácticas arraigadas que durante años han prevalecido en las escuelas, como considerar que todas las reformas terminan haciendo lo mismo o que una asignatura tiene mayor importancia que las demás. La educación actual exige una visión integral, donde los conocimientos, las habilidades, los valores y la formación humana se complementen.
La Nueva Escuela Mexicana representa un desafío colectivo que requiere disposición para aprender, apertura al cambio y voluntad de construir desde las experiencias locales. Ninguna transformación será suficiente si no se traduce en mejores oportunidades para los estudiantes y mejores condiciones para quienes tienen la responsabilidad de educarlos.
La gran lección que nos deja este encuentro nacional es que transformar la educación significa, ante todo, reconocer que detrás de cada programa, cada escuela y cada estudiante existe un maestro que también necesita ser escuchado, acompañado y valorado. Porque una educación humanista no solamente forma mejores estudiantes: también construye mejores condiciones para quienes dedican su vida a enseñar.