
“Cuando somos niños nuestros sueños y nuestras ilusiones es llegar a ser como el personaje más famoso de las caricaturas o las películas, recuerdo que cuando le preguntó a mis alumnos ¿qué quieren ser de grandes? no se detienen a pensar en que es lo que quieren ser, rápidamente mencionan quiero ser bombero, policía, piloto, bailarina artista o mencionan el nombre de algún personaje famoso del momento; pocos son los que dicen quiero ser doctor u mencionan otra profesión y la respuesta que más me gusta escuchar es sin duda “Quiero ser maestra (o) como Tú”, esto me hace pensar en dos cuestiones: en la influencia que tienes en la vida de tus alumnos y que tienes que esforzarte por ser mejor, si quieres seguir siendo un ejemplo de vida”.
SOCORRO FARRERA
Mirar a los niños correr bajo los árboles, mecerse en los columpios, jugar en las resbaladillas o en el sube y baja, viene a mi mente el por qué elegí “Ser maestra”, si no lo consideraba mi vocación, después pienso que decidí por una de las profesiones más nobles, donde puedo hacer mucho más de lo que un día pensé. La profesión docente es por muchos valorada, respetada y admirada, sin embargo en los últimos años es una profesión criticada y se cuestiona el desempeño docente como tal.
La profesión docente desde su concepción es algo complejo e inacabado, no hay recetas que te digan con exactitud cómo ser un buen maestro, debido a que los contextos en que éstas se desarrollan son múltiples y variables, además no existen grupos iguales, quizás haya similitud en algunas características, quizás se prescriban estrategias que pueden ser aplicadas, sin embargo, las reacciones ante tales pueden ser variadas.
En múltiples ocasiones surgen diferentes cuestionamientos ¿Saber y dominar un contenido es sinónimo de ser un buen docente? Entonces recuerdo que, en mi paso
por la docencia, he encontrado docentes eruditos que dominan los contenidos, sin embargo, al ponerlos en práctica, aunque sean explícitos en sus argumentos, no establecen empatía con los alumnos, carecen del sentido ético que demanda la profesión docente, no toman en consideración que,
“Para generar un ambiente que permita construir una verdadera comunidad de aprendizaje en el aula es necesario que los maestros desplieguen sus atributos personales y se conviertan en ejemplo de socialización; es decir, deben mostrar disposición, simpatía, madurez emocional, sinceridad y preocupación por los alumnos no sólo como aprendices sino también como personas. El profesor muestra interés y afecto por sus estudiantes, está atento a sus necesidades y emociones y socializa en el aula para que ellos adopten esas características entre sí mismos”. (BROPHY, 1998).
Si bien es cierto que dominar los contenidos es factor clave para un buen desempeño docente, existen otros elementos como los mencionado anteriormente que se deben tomar en cuenta, porque “Al conocer a los alumnos, los maestros pueden tomar diferentes tipos de decisiones: formas de enseñar, que recursos utilizar y actividades que provocaran interés en el trabajo escolar” (MERCADO, 2013).
Como docentes tenemos que ir de la mano con esta sociedad que avanza a pasos gigantes, no sólo, para acompañar a nuestros alumnos en el proceso de construcción de conocimientos, sino también para comprender las conductas que manifiestan en una determinada situación, porque conocer a nuestros alumnos nos permite seleccionar las estrategias adecuadas que le permitan construir su propio aprendizaje.
Ser docente, implica detenernos a hacer un análisis de la práctica educativa que nos lleve a la reflexión, y nos permita mejorar nuestra labor que en diversas ocasiones es rutinario y fuera de contexto. Ser docente significa estar en constante Aprendizaje.
Mtra. María del Socorro Farrera Flores.


