
Juan Antonio González/Tonalá.-Hoy, la comunidad católica se encuentra de luto al perder un Cristiano entregado a su religión, un hombre de ejemplo, honesto, responsable e íntegro; José Carlos Ulloa, luego de haber trabajado como velador en una Escuela de Educación Especial en la ciudad de Arriaga, realizaba trabajo de excavación de un pozo artesiano cuando le vino un accidente lamentable; el pozo donde trabajaba le sobrevino un alud de arena que literalmente lo sepultó.
Los hechos ocurrieron al filo de las 11: 00 horas de este jueves en los terrenos de manejo de ganado que se ubica sobre el Periférico Sur, colindante con el río Zanatenco; José Carlos era acompañado de otro obrero que realizaban la excavación del pozo; mismo que dio parte a unos hermanos de la religión católica para tratar de sacarlo de donde este estaba; de inmediato acudieron policías municipales y voluntarios de Cruz Roja. Protección Civil del municipio en ese momento brilló, por su ausencia, dicen estaban sofocando un incendio.
A las 12 horas arribaron al lugar cientos de personas para tratar de ayudar, los policías municipales impedían la ayuda; como se pudo, voluntarios civiles pidieron de manera enérgica fueran tomados en cuanta en ayudar para hacer la excavación, pues solo una maquina realizaba los trabajos y era insuficiente las toneladas de tierra que se tenía que remover.
A las 13 horas y por conducto de los hermanos católicos trajeron otra máquina para incorporarse al rescate de José Carlos, que a decir de los testigos, en ese momento y a través de una manguera daba señales de vida, “respiraba lentamente, está vivo”, decían algunos que tenían la esperanza de encontrarlo con vida, pero desafortunadamente fue la ilusión. Protección Civil aun brilla por su ausencia.
Familias del ahora extinto y muchos voluntarios,– incluyendo el que escribe—nos sumamos a la ayuda y con cubetas y palas se intentó cavar más; era casi imposible porque la tierra estaba muy suelta. Antes de las tres de la tarde una de las máquina que realizaba los trabajos ya se había retirado.
Antes de las doce del día arribaron dos agencias funerarias, y sus propietarios en vez de ayudar se arremolinaban en el lugar.
Los hombres trabaron arduamente, sin cansancio, mientras policías eran testigos de las acciones de rescate que estos hacían.
Eran ya las 16 horas y aun no se veía rastros de encontrar el cuerpo; uno de sus familiares entró al pozo y pudo tocar su cuerpo, quien ya no presentaba signos vitales.
Después de las 17 horas dos hombres de Protección Civil, que acudieron al llamado tres o cuatro horas después entraron para sacar el cuerpo. José Carlos, Dejará un legado importante en la comunidad católica, porque siempre se caracterizó como un hombre cabal, hombre honesto, integro que se quitaba la camisa por ayudar al más desprotegido, pero sobre todo del más desprotegido de fé.


