“Cónclave” en el Hotel Marriot

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  • Un político digno y líder que Chiapas necesitaba

Por: Alberto Ramos García/A Fuego Lento

En Chiapas se escribe una nueva historia, destaca un liderazgo que ha emergido con una fuerza, legitimidad y determinación ejemplar, el del actual gobernador Eduardo Ramírez Aguilar.

Su ascenso al poder no ha sido resultado de prácticas oscuras o acuerdos de cúpula con las élites políticas que por años desangraron al estado. Todo lo contrario, su llegada al gobierno se ha gestado a través de una lucha transparente, legítima y respaldada por la ciudadanía chiapaneca, ansiosa de autenticidad y cansada de traiciones disfrazadas de lealtad a la 4T.

Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se gozó de un pacto de impunidad pacto de impunidad, basado en vínculos familiares y políticos que convirtieron a Chiapas en un territorio sin ley, con un sistema de salud en el abandono, un crecimiento soterrado de la inseguridad y una red de corrupción que operaba desde las entrañas del poder, en el que la realidad era disfrazada por los funcionarios de primer nivel.

Ahí estuvo Ismael Brito Mazariegos y detrás de él, una maquinaria perversa, en la que también figura Hernán Bermúdez Requena (el tristemente célebre “comandante H”), señalado por su presunta vinculación con grupos criminales como La Barredora, operando en complicidad con el CJNG en regiones estratégicas de Chiapas y Tabasco.

A su lado, un grupo bien identificado: Leonel Inocencio Reyes González, operador silencioso desde la asesoría de la Secretaría de Gobierno; Jorge Cruz Pineda, subsecretario general de gobierno; José Uriel Estrada Martínez, Auditor Superior del Estado; Gabriela Zepeda, quien encabezaba la Secretaría de Seguridad Pública, Olaf Gómez, Fiscal Gral. Del Estado, pero en realidad todo el día estaba ausente él, no mandaba, pues quien realmente movía los hilos desde la Fiscalía era Jordan Alegría Orantes, pieza clave de la corrupción judicial.

No sin antes mencionar al corrupto y compadre de Ismael Brito Mazariegos, Guillermo Ramos Peréz, quien era el Presidente del Tribunal de Justicia, donde hacían una serie de negocios de todo tipo, más cuando se trataba de dejar en libertad a una serie de presos que aún, no alcanzaban ningún beneficio, pero por cantidades muy fuertes de dinero, les otorgaban su libertad, el secretario Particular de Guillermo, era el que se encargaba de negociar junto a Magistrados y Magistradas.

Y en esa misma línea de traición y ambición, Carlos Molina Velazco, hombro con hombro junto a  Brito Mazariegos tejió una estrategia burda y desesperada para bloquear la candidatura de Eduardo Ramírez.

Su “cónclave” en el Hotel Marriot, donde se reunieron para operar una votación a modo en el Consejo Nacional de Morena, fue un acto de bajeza política: Ángel Torres Culebro, Javier Jiménez, Sergio Aguilar, Pepe Cruz, Flor Esponda, Paola Villamonte, entre otros, fueron parte de esa intentona antidemocrática. Querían a toda costa cerrar el paso al liderazgo auténtico de Eduardo Ramírez. Pero fracasaron.

Todos ellos que hoy rinden “tribuno” al gobernador Eduardo Ramírez, sin saber que más hacer para llamar su atención. Cómo si la lealtad se comprara con un chasquido de dedos.

Eduardo Ramírez conoce muy bien de lealtades, él es una persona leal, y aunque no es un hombre de rencores, los caballeros si tienen memoria en política.

Hoy, Chiapas tiene gobernador. No un administrador de intereses ajenos, sino un líder que recorre el estado, que da la cara, que se compromete. En menos de un año ha logrado avances visibles en seguridad, educación, salud, turismo y desarrollo económico. Su gobierno tiene rumbo, tiene metas claras y, sobre todo, tiene voluntad política para enfrentar los rezagos que durante años fueron ignorados por la mafia que gobernó con cinismo.

Y aunque los que se enriquecieron en el pasado aún intentan agazaparse en las sombras, el mensaje es claro: Chiapas ya despertó, y hoy tiene un gobernador que no les debe nada, pero que sí le debe todo a su pueblo.

Durante el mandato del actual gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, la entidad ha experimentado importantes avances en diversas áreas que han contribuido al desarrollo y al bienestar de sus habitantes. Su liderazgo ha estado marcado por la transparencia, la eficiencia y el compromiso con la población chiapaneca, sentando las bases para un futuro prometedor en la región.

Uno de los logros más significativos de la gestión de Eduardo Ramírez ha sido en el ámbito de la salud, la atención médica se ha fortalecido, garantizando el acceso a servicios de calidad para todos los chiapanecos.

En materia de educación, se han emprendido programas y acciones que buscan elevar la calidad de la enseñanza y promover la inclusión educativa. Se han realizado inversiones necesarias en la infraestructura escolar y en la formación docente, con el objetivo de brindar a los estudiantes las herramientas necesarias para un futuro exitoso.

Además, el gobierno de Eduardo Ramírez ha impulsado proyectos de desarrollo económico que han dinamizado la economía local y generado empleo en la región. Se han promovido iniciativas que fomentan el emprendimiento y la inversión, creando un ambiente propicio para el crecimiento económico y la generación de riqueza.

En cuanto a la seguridad ciudadana, se han implementado estrategias integrales para combatir la delincuencia y garantizar la tranquilidad de la población. Se ha fortalecido la coordinación entre las autoridades locales y federales, así como la participación ciudadana en la prevención del delito.

Los cambios positivos para Chiapas se ven en los avances en áreas clave como la salud, la educación, la economía y la seguridad. La gestión de Eduardo Ramírez ha sido caracterizada por la honestidad, la eficiencia y el compromiso con el desarrollo de la región, sentando las bases para un futuro próspero y prometedor para todos los chiapanecos.

Entre lineas…

Adán Augusto es la parte oscura de la 4T que hoy todos rechazan. Se trata de un personaje maquiavélico que comenzó a perder adeptos desde el momento en que se supo de las investigaciones contra Hernán Bermúdez, quien fuera su secretario de Seguridad Pública cuando gobernó Tabasco.

Y aunque en el reciente Consejo Nacional de Morena la mayoría evitó la selfie con él y lo relegaron a una esquina, hubo un tiempo en el cual Adán Augusto se encontraba dentro de la cúpula del partido y por ese poder lo toleraron, incluso lo ensalzaron.

En el extremo hubo quienes, como Nacho Mier, apostaron su capital político a que sería “la corcholata” presidencial. Esa decisión hoy le cobra las facturas a Mier, quien lo presumía como su padrino político, un mentor que no pudo cumplirle la promesa de que le darían la candidatura de Morena al gobierno de Puebla en 2024.

Finalmente…

Allá en El Parral , un tal Margarito Gutiérrez Juárez , se dice cuaderno de “doble raya” del Inquilino de Palacio de Gobierno, al grado, de pregonar que le debe la presidencia municipal….Ajà

Nos agéndanos mañana, Dios mediante, y recuerden: La amistad es la magia que transforma los momentos ordinarios en recuerdos