“Dignidad Humana Justicia Social y La Paz”

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Del Autoritarismo, al Humanismo que Transforma…

Por: Alberto Ramos García/ A Fuego Lento.

En Chiapas, la historia reciente está llena de episodios que intentan reescribirse al antojo de algunos, olvidando que los hechos sobre todo los sustentados en documentos, gestiones y presupuestos no se borran ni se reinventan con discursos o poses de grandeza.

Durante el sexenio del exgobernador Pablo Salazar Mendiguchía se ejecutaron importantes obras carreteras, eso nadie lo niega. Lo que sí resulta inadmisible es que se pretenda adjudicar el origen, gestión y planeación de esos proyectos a su gobierno, cuando es de conocimiento público que dichas obras fueron gestionadas con antelación, en el periodo del exgobernador Roberto Albores Guillén, en conjunto con el gobierno federal del entonces presidente Ernesto Zedillo: Léase por favor, la Autopista Cosoleacaque, autopista Chiapa de Corzo-Sancristobal, primeras gestiones del Aeropuerto “Ángel Albino Corzo

Quienes entienden cómo funciona la administración pública, saben que una carretera, un puente o una infraestructura de gran envergadura no se proyecta ni se ejecuta de un día para otro. Se requiere planificación, justificación técnica, presupuesto autorizado, y sobre todo, voluntad política para empujar su realización. Y fue justamente eso lo que Albores Guillén hizo en su momento, sembró los proyectos, gestionó los recursos y allanó el camino para que posteriormente se concretaran.

Pero más allá de las obras, el gobierno de Pablo Salazar se caracterizó por la importación de cuadros políticos e intelectuales de la Ciudad de México. Lejos de apostar por el talento local, prefirió rodearse de personajes ajenos a la realidad chiapaneca, muchos de ellos vinculados a círculos del poder central.

La cofradía de “La Esperanza “

¿Quién no recuerda al “Súper Asesor” Julio Moguel, ex esposo de Rosario Robles Berlanga, quien despachaba con más influencia que muchos secretarios de Estado? ¿O al Secretario Técnico Antonio Santos Romero, cuya función nunca quedó del todo clara pero que manejaba información privilegiada? ¿Qué decir de Carlos Imaz Gispert, cercano a Andrés Manuel López Obrador, y de Inti Muñoz Santini, actual Secretario de Vivienda del Gobierno de la Ciudad de México, quien ha sabido mantenerse con buena estrella en varias administraciones, incluyendo su colaboración con Rosario Robles?

Y en la Secretaría General de Gobierno, el poder lo ejercía Emilio Zebadúa González, personaje que, con el paso del tiempo, se vería envuelto en polémicas y escándalos de corrupción a nivel nacional, sobre todo en su paso por la Secretaría de Desarrollo Social federal.

Un Gobierno de Sometimiento y Represión…

Pablo Salazar impuso un estilo autoritario que anuló la pluralidad política en Chiapas. Sometió a todos los presidentes municipales, obligándolos a alinearse a su voluntad o enfrentar represalias. Lo mismo hizo con el Poder Legislativo y el Poder Judicial, a quienes doblegó con presiones y control presupuestal, anulando así cualquier contrapeso democrático real.

En su gobierno no había espacio para la crítica ni para la disidencia. La libertad de expresión fue duramente castigada. Se ensañó con dueños de periódicos que no se arrodillaron ante él y uno de esos ejemplos , fue Don Walter Hernández González , director del periódico Siglo XXI , a quien dos  veces fue detenido por órdenes de Pablo Salazar por comentarios que hizo en su columna Prensa Plana , y persiguió al director del Periódico Cuarto Poder, Conrado de la Cruz , quien fue exiliado al país vecino del norte; encarceló a su hijo Conrado Junior, y no podemos olvidar el acoso sistematizado para los hermanos Zamora(Adolfo, y Enrique Zamora Cruz) del Periódico “El Orbe”, y qué decir de los  periodistas incómodos con métodos de censura, acoso fiscal y campañas de desprestigio. Su administración instauró un régimen de miedo disfrazado de modernidad.

Esa es la verdadera cara del gobierno de Pablo Salazar, un mandato que se arrogó logros ajenos, que reprimió voces libres y que gobernó a base de sumisión. Hoy que algunos intentan reciclar esa narrativa como si fuera un periodo de gloria, es necesario desenmascararla con hechos, memoria y verdad.

En Síntesis:

El legado de Pablo se identifica con la violación de derechos humanos, no sólo por la agresión a la libertad de prensa sino también por la manera en que pervirtió a las instituciones. Tomó por asalto el tribunal de justicia para destituir al magistrado presidente  e imponer uno que estuviera a su servicio y luego mandó grupos a tomar el congreso local para imponer a personeros que se le subordinaran. Con esas acciones

Pablo Salazar pisoteó en su sexenio cualquier proyecto democrático e impuso el terror como forma de gobierno. Hoy en la ignorancia de las personas manifiestan que en ese gobierno había orden, y lo más grave es que lo confunden con Estado de derecho y no, nunca hubo orden, sino terror e históricamente siempre ha sido más fácil gobernar desde la tiranía que dentro de la democracia.

Sin embargo , hoy hay Un Nuevo Rumbo para Chiapas…

Afortunadamente, hoy Chiapas vive una nueva etapa bajo el liderazgo del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, quien ha llegado con firmeza, sensibilidad y un profundo amor por su tierra. Desde el 8de diciembre de 2024 a la fecha, Chiapas ha experimentado un giro radical y positivo. El desastre heredado por Rutilio Escandón Cadenas,  está siendo transformado con orden, voluntad y compromiso verdadero.

Con el lema “Humanismo que transforma”, Eduardo Ramírez ha puesto en el centro de su gobierno la dignidad humana, la justicia social y la paz. Su gobierno ha devuelto seguridad a las familias chiapanecas, recuperando la confianza ciudadana que durante años estuvo perdida. La sociedad observa con buenos ojos su estilo cercano, de resultados, de palabra cumplida.

El gobernador no sólo trabaja sin descanso, sino que le está poniendo corazón a Chiapas. En todos los frentes: Salud, Infraestructura, Desarrollo Social, Seguridad, Justicia, Turismo, Educación y Economía, hay avances tangibles. Pero más allá de las cifras, lo que se nota es el compromiso auténtico de un hombre que conoce, siente y ama profundamente a su estado.

Eduardo Ramírez no gobierna con soberbia, sino con visión y responsabilidad. Por eso muchos ya lo ven como el gobernador que puede marcar un antes y un después en la historia de Chiapas.

Y conociendo su carácter incansable, su cercanía con el pueblo y su palabra empeñada, no hay duda, logrará todo lo que se propone.

El futuro de Chiapas ya no es una promesa lejana. Hoy, por fin, se está construyendo con firmeza, justicia y paz.

Nos leemos mañana, Dios mediante, y recuerden , si fuere rencoroso el Inquilino de Palacio de gobierno como Pablo Salazar Mendiguchía , ya hubiera metido al Ámate a medio gabinete de su antecesor(Rutilio), como lo hizo el Nazareno con medio gabinete del ex gobernador Roberto Albores Guillén . Ajá