
- Mujer a la Defensa de los Derechos Políticos
Por: Gilberto de los Santos Cruz.
El 18 de agosto de 1954 falleció en la Ciudad de México Hermila Galindo, una mujer que dedicó su vida a la enseñanza, al periodismo y a la defensa de los derechos políticos de las mujeres. Su nombre, aún no tan difundido como debiera, representa una de las luchas más tempranas y valientes por la igualdad de género en nuestro país. En un tiempo en el que las mujeres eran relegadas al ámbito privado, Hermila se atrevió a levantar la voz en espacios donde pocos imaginaban verlas: los congresos, la tribuna política y la prensa.
Una mujer adelantada a su tiempo
Nacida en Durango en 1886, Hermila Galindo mostró desde muy joven un interés profundo por la educación y el pensamiento liberal. Con apenas 29 años se convirtió en secretaria particular de Venustiano Carranza, a quien acompañó en su lucha revolucionaria. Sin embargo, su papel trascendió la mera función administrativa: fue una estratega, una intelectual y una de las primeras feministas en vincular la causa de las mujeres con los procesos políticos del México posrevolucionario.
Su visión de la mujer era clara: debía ser ciudadana de pleno derecho. Para ella, no se trataba únicamente de acceder a la educación o al trabajo, sino de poder votar y ser votada, participar en la vida pública y decidir el rumbo de la nación.
El Congreso Constituyente de 1916
El momento que inmortalizó a Hermila Galindo ocurrió en el Congreso Constituyente de 1916, cuando presentó una propuesta para que se incluyera en la Constitución el derecho al voto de las mexicanas. En un ambiente dominado por hombres, su planteamiento resultó revolucionario y, para muchos, incómodo. La iniciativa fue rechazada, pero dejó sembrada la semilla de un movimiento que, décadas más tarde, se convertiría en realidad.
No fue sino hasta 1953 cuando se reconoció el voto femenino en México, apenas un año antes de la muerte de Hermila. El destino quiso que alcanzara a ver concretado, aunque tardíamente, uno de sus más grandes sueños.
Escritora, maestra y periodista
Además de su activismo político, Hermila Galindo encontró en el periodismo un espacio para difundir sus ideas. Fundó y dirigió la revista La Mujer Moderna, desde donde cuestionó la doble moral, el conservadurismo y la falta de derechos civiles para las mujeres.
En sus escritos defendió la educación laica, la libertad de conciencia y la necesidad de replantear el papel de las mujeres en la sociedad. Su pluma se convirtió en un arma poderosa contra la ignorancia y el prejuicio, haciendo eco entre las nuevas generaciones que buscaban un país más justo.
Legado en la lucha feminista
Hoy, en pleno siglo XXI, el nombre de Hermila Galindo adquiere una relevancia renovada. Su lucha se inscribe en la historia larga del feminismo en México, esa corriente que abrió puertas y enfrentó críticas en un tiempo en que se exigía sumisión a las mujeres.
Hablar de Hermila es recordar que los derechos no se otorgan: se conquistan. Es reconocer que detrás de cada avance hay nombres, rostros y vidas que pagaron el precio de la incomprensión y la resistencia social.
Un eco en Chiapas y en el México actual
En estados como Chiapas, donde las mujeres siguen enfrentando grandes retos en materia de participación política, igualdad salarial y acceso a la educación, la figura de Hermila Galindo representa un referente inspirador. Su ejemplo invita a reflexionar sobre la necesidad de continuar construyendo espacios donde la voz femenina sea escuchada y respetada.
Su historia también nos recuerda que la democracia es incompleta si la mitad de la población permanece excluida. Gracias a mujeres como ella, hoy las mexicanas pueden votar, ocupar cargos públicos y encabezar luchas sociales en favor de sus comunidades.
Conclusión
A setenta años de su muerte, Hermila Galindo no es solo un personaje histórico: es una bandera viva de la igualdad. Su vida demuestra que el periodismo, la política y la educación pueden ser trincheras de cambio cuando se ejercen con valentía.
Cada 18 de agosto, al recordar su partida, se nos presenta la oportunidad de reflexionar sobre cuánto hemos avanzado y cuánto falta por hacer en materia de derechos humanos y equidad de género.
Hermila abrió un camino difícil, pero gracias a su paso firme, las nuevas generaciones de mujeres mexicanas tienen hoy la posibilidad de caminar con dignidad, libres y con la frente en alto.


