“La fantasía de Luisa María Alcalde”

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La cerrazón que puede descarrilar la Reforma Electoral

A Fuego Lento.

Por: Alberto Ramos García.

—El autoengaño de Luisa María Alcalde en su apuesta por conseguir votos sueltos del Partido Revolucionario Institucional o del Partido Acción Nacional raya en la fantasía—

*Morena insiste en mantenerse en una postura tan cerrada que hoy podemos asegurar que el principal enemigo de los guindas se encuentra justamente en casa y si nos ponemos muy quisquillosos, en concreto en la persona de Luisa María Alcalde

En política no hay peor error que creerse invencible. Y eso es exactamente lo que hoy le está ocurriendo a Morena, ha confundido el mandato popular con el derecho a imponer, la mayoría simple con la mayoría constitucional y la lealtad de sus aliados con una obediencia automática que, simple y llanamente, no existe.

En el caso de Morena, la cerrazón que hoy exhibe su dirigencia nacional no sólo compromete la viabilidad de la Reforma Electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, sino que revela una contradicción profunda entre el discurso de la transformación y la práctica del poder.

La escena en Palacio Nacional fue el retrato de esa arrogancia; la reunión con el Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo, horas de conversación y el mismo resultado con el que llegaron: a nada, terminó como empezó, sin acuerdos.

Ni acuerdos, ni ruta, ni operación política, todo un fracaso en toda la extensión de la palabra.

Y en el centro de ese fracaso está la dirigencia nacional de Morena, encabezada por Luisa María Alcalde, que ha decidido ejercer la política como si se tratara de una asamblea de partido y no de una negociación constitucional.

Lo que ocurrió es mucho más que una anécdota, es la confirmación de que Morena no tiene por sí sola los votos para reformar la Constitución y que, aun así, actúa como si los tuviera; plantarse con el “lo toman o lo dejan”, no es firmeza ideológica, es torpeza política.

El problema no es sólo aritmético, también es político.

La dirigencia encabezada por Luisa María Alcalde ha optado por una lógica de imposición que resulta incompatible con la construcción de mayorías calificadas, en cualquier democracia funcional, negociar no es una claudicación ideológica, es la esencia del ejercicio del poder, más cuando se trata de reformas estructurales.

La Reforma Electoral que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum no pasa sin votos, y los votos no salen de las conferencias mañaneras ni de los aplausos en redes sociales; pero para “alguien en la cúpula”, negociar es sinónimo de debilidad.

Morena no tiene las dos terceras partes ni en el Senado ni en la Cámara de Diputados, sin el Verde y el PT, la reforma está muerta. Así de simple y brutal.

El resultado es una dirigente de un partido que habla como si todavía estuviera en campaña, pero gobierna sin operadores capaces de construir acuerdos; Morena parece haber olvidado una lección básica que aprendió cuando era oposición, los aliados no están para aplaudir, están para incidir.

Pero hay algo profundamente revelador en la manera en que Morena se relaciona con sus aliados; los necesita, pero los desprecia; lo hemos visto con el Partido del Trabajo y con el Verde Ecologista.

El autoengaño de Luisa María Alcalde en su apuesta por conseguir votos sueltos del Partido Revolucionario Institucional o del Partido Acción Nacional raya en la fantasía, pues ni sumando traiciones aisladas alcanzan los números y la posibilidad de voltear hacia Movimiento Ciudadano se estrella contra una realidad elemental.

Si Morena no logra convencer a sus aliados naturales, ¿qué incentivo tendría un partido que ha construido su identidad precisamente en la distancia con el oficialismo?

Nadie negocia con quien no cede, sin embargo Morena quiere aliados sin pagar el costo de tenerlos, quiere votos gratis y mayorías calificadas sin política.

El partido que nació denunciando el autoritarismo de las viejas mayorías hoy se comporta como si no necesitara dialogar con nadie, ni siquiera con los suyos.

La reforma tan esperada se ha ido posponiendo porque simplemente no existen las condiciones políticas, además, la agenda pública se ha desplazado hacia otros temas, como el debate laboral sobre la jornada de 40 horas, y eso diluye la centralidad de la reforma electoral.

Lo más llamativo de este episodio es que la principal resistencia no proviene de la oposición tradicional, sino de la propia dinámica interna del bloque gobernante. Morena enfrenta hoy el síndrome de los partidos hegemónicos, confundir mayoría simple con poder absoluto.

El principal obstáculo no está en el PAN, ni en el PRI, ni en Movimiento Ciudadano, está en su propia dirigencia, en su incapacidad para entender que gobernar no es imponer y que construir mayorías exige algo más que disciplina partidista.

La presidenta Sheinbaum necesita una reforma electoral viable, no un manifiesto ideológico, y para lograrlo requiere operadores políticos capaces de sentarse a la mesa, escuchar, ceder y construir.

Nos leemos en la próxima.

Finalmente…

El reconocido jurista Juan Roque Flores, exintegrante de la Comisión de Concordia y Pacificación, Cocopa, exigió que se dé cumplimiento a los Acuerdos de San Andrés, a 30 años de su firma entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, EZLN y el gobierno federal.

Luego del Encuentro Historias Memorias, a 30 años de los Acuerdos de San Andrés, aseveró que esos acuerdos que se firmaron en 1996, tras la irrupción del grupo armado, se traduzcan en textos constitucionales.

Explicó que el gobierno federal renunció a poner tal cual había aceptado al principio el texto, lo redujo, achico los alcances de los Acuerdos, entonces la reforma que el presidente Zedillo propuso, no fue aceptada por el EZLN y eso motivo para que se suspendieran las otras mesas que iban a seguirse celebrando que incluían otros temas.

-? Por qué son importantes los Acuerdos de San Andrés?

-Porque significaba y significaría, si se cumplieran, un gran avance, pero sobre todo porque en este momento estamos siendo testigos de regresiones de nuestro sistema político, la Reforma Judicial, aprobada el año pasado, los intentos de reforma electoral, que arriesgan la representación política, esos son temas que ya se iban a tratar en los Diálogos de San Andrés. Lo que estamos viendo es que en lugar de avanzar en este gobierno, se está yendo hacia atrás, estamos a punto de no solo no llegar a un avance democrático sino de regresión del sistema político.

Roque Flores, precisó

que los Acuerdos de San Andrés, no se han cumplido, “hubo un factor muy importante, el gobierno federal aún cuando había aceptado los Acuerdos, a la hora de pasar a texto constitucional el contenido de esos Acuerdos, se rehusó, desconoció lo que ya en la mesa se había acordado. Esto es, los Acuerdos eran como declaraciones generales de lo que había que traducir en lenguaje jurídico al texto de la constitución. Para eso estuvimos redactando entre la Comisión de Concordia y Pacificación, el EZLN y el gobierno federal, el texto en casi todo el año de 1996. Cuando se concluyó, en principio el gobierno federal aceptó, el EZLN, también, aunque dijo que no era el alcance que el EZLN que había solicitado, pero con la disposición de llegar a un consenso aceptaban ese texto, entonces la Cocopa fue armonizando lo que proponía el EZLN y el gobierno de la república para que se incorporará a la Constitución”.

Flores, reconoció que hay algunos avances, algunos puntos de los Acuerdos que se han cumplido, aunque sea parcialmente.

Pero agregó que no se ha cumplido la difusión y la enseñanza de la lengua de los pueblos indígenas, no se está enseñando la historia y la lengua de los pueblos originarios como se había acordado.

Nos leemos mañana , Dios mediante, y recuerden : Morena no está cayendo por una derrota electoral. Está cayendo porque su arquitectura de poder quedó expuesta