Mujeres tsotsiles registran catálogo de 208 diseños ancestrales para frenar plagio de grandes marcas

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Más de 208 símbolos tejidos durante generaciones por mujeres indígenas tsotsiles de San Andrés Larrainzar, Chiapas, han sido documentados en un catálogo comunitario impulsado por la cooperativa Jolom Mayaetik, con el objetivo de preservar su significado y defender sus diseños ancestrales de la apropiación cultural. La iniciativa, presentada en el marco del Día Internacional de la Mujer Indígena, busca rescatar iconografías que forman parte de la cosmovisión y la identidad de las artesanas mayas, y que han sido transmitidas de generación en generación, pero que ahora enfrentan el riesgo de ser copiadas por empresas internacionales sin reconocimiento ni retribución.

El catálogo, que cuenta con protección ISBN ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor), documenta 208 iconografías recuperadas desde la memoria colectiva de las tejedoras. Sin embargo, las artesanas advierten que la protección solo ampara la investigación, no las iconografías en sí, por lo que aún existen vacíos legales. “No podemos defender algo que no está escrito”, señaló Elizabeth García Hernández, integrante de Jolom Mayaetik, quien subrayó que el muestrario incluye más de 300 diseños, pero falta recursos para completar el rescate. La Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural, publicada en 2022, establece mecanismos, pero carece de reglamentación secundaria y no tiene alcance internacional, dejando a las comunidades en desventaja frente al plagio.

El problema no es nuevo: más de 23 marcas internacionales han sido señaladas por organizaciones de derechos humanos por apropiación de diseños indígenas de Chiapas, Hidalgo, Oaxaca y el Estado de México. La Comisión Nacional de Derechos Humanos ha advertido que esta práctica vulnera los derechos de creación y recreación de los pueblos, al tiempo que genera beneficios económicos para las empresas sin retribución a las comunidades. Patricia Basurto, abogada e investigadora, calificó el trabajo de Jolom Mayaetik como pionero en México, pues no hay registros de iniciativas similares en otras regiones.

Además del plagio, las artesanas enfrentan el desinterés de las nuevas generaciones por aprender a tejer y bordar, lo que amenaza la continuidad de la tradición. Micaela Hernández, de la asociación Kinal Antsetik, señaló que el costo y la complejidad de las prendas tradicionales han llevado a las jóvenes a dejar de usarlas. Para las tsotsiles, proteger la iconografía no es solo un acto legal, sino una forma de preservar su memoria colectiva, su territorio y su identidad. El catálogo comunitario se convierte así en un instrumento de resistencia cultural y en un llamado a las autoridades para fortalecer las leyes que protejan el patrimonio vivo de los pueblos indígenas.  /Fuente: massinformacion.com.mx