
*** La Construcción que empieza con participación ciudadana
Por: Gilberto de los Santos Cruz
Cada 15 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Democracia, una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 8 de noviembre de 2007, con el propósito de recordar a los gobiernos y a las sociedades del mundo la importancia de fortalecer los valores democráticos, la participación ciudadana, los derechos humanos y las instituciones. La elección de esta fecha tiene también como antecedente la Declaración Universal sobre la Democracia, adoptada por la Unión Interparlamentaria el 15 de septiembre de 1997.
Hablar de democracia no significa referirse únicamente a las elecciones, a las urnas o a los partidos políticos. La democracia es mucho más amplia: representa una forma de convivencia social basada en la libertad, el respeto, la igualdad, el diálogo, la pluralidad y la posibilidad de que las personas participen en las decisiones que afectan su presente y su futuro.
La Organización de las Naciones Unidas considera que la democracia es, al mismo tiempo, un proceso y una meta. Para hacerla realidad se necesita la participación de los gobiernos, las instituciones, la sociedad civil y, fundamentalmente, de las personas.
Un desafío para el mundo
En el ámbito internacional, la democracia ha permitido que millones de personas puedan elegir a sus gobernantes, expresar libremente sus ideas y defender sus derechos. Sin embargo, también enfrenta grandes desafíos.
La polarización política, la desinformación, los discursos de odio, la desigualdad social, la corrupción, la violencia y la pérdida de confianza en algunas instituciones representan obstáculos que obligan a las sociedades a revisar permanentemente la calidad de sus democracias.
La democracia no puede darse por garantizada. Necesita ciudadanos informados, instituciones sólidas y gobiernos que rindan cuentas. También requiere medios de comunicación responsables y espacios donde las diferentes opiniones puedan encontrarse sin que las diferencias políticas se conviertan en confrontaciones irreconciliables.
La UNESCO señala que la libertad, el respeto a los derechos humanos y la celebración de elecciones periódicas y auténticas mediante el sufragio universal son elementos esenciales de la democracia.
Por ello, defender la democracia no significa estar de acuerdo con todas las opiniones. Significa precisamente reconocer el derecho de los demás a pensar diferente y encontrar, mediante el diálogo, caminos para construir acuerdos.
México: una democracia que sigue evolucionando
En México, la construcción democrática ha sido un proceso largo. El propio Instituto Nacional Electoral reconoce como uno de los antecedentes fundamentales de la transición democrática la reforma electoral de 1977, cuando se reconoció con mayor claridad la pluralidad política existente en el país y se abrió paso a un sistema de partidos con mayores posibilidades de competencia.
Desde entonces, México ha vivido numerosas transformaciones electorales e institucionales. El voto ciudadano se ha convertido en uno de los principales instrumentos para decidir quién gobierna y para generar equilibrios entre los diferentes poderes y niveles de gobierno.
Pero la democracia mexicana no termina el día de la elección.
Votar es fundamental, pero también lo es participar después de las elecciones. Una ciudadanía democrática debe interesarse por lo que ocurre en su comunidad, conocer sus derechos y obligaciones, exigir transparencia, participar en los asuntos públicos y evaluar el desempeño de sus autoridades.
La democracia también se construye en la escuela, en la familia, en las comunidades y en los espacios de trabajo. Se aprende cuando enseñamos a las nuevas generaciones a escuchar, respetar, argumentar y resolver diferencias mediante el diálogo.
En este sentido, la educación tiene un papel fundamental. Una sociedad con ciudadanos informados y conscientes de sus derechos tiene mayores posibilidades de construir instituciones fuertes y gobiernos responsables.
México enfrenta actualmente nuevos retos en materia de participación y confianza institucional. El proceso electoral de 2027, que comenzó formalmente este mes, vuelve a colocar en el centro del debate la importancia de contar con instituciones electorales confiables, reglas claras y una ciudadanía activa.
Más allá de las diferencias entre partidos y grupos políticos, existe una responsabilidad compartida: preservar el derecho de las personas a decidir libremente y garantizar que las instituciones estén al servicio de la ciudadanía.
Chiapas: democracia desde las comunidades
En Chiapas, hablar de democracia adquiere un significado especial por la enorme diversidad cultural, social y lingüística que caracteriza al estado.
La democracia chiapaneca debe reconocer esa diversidad y garantizar que todas las voces tengan posibilidades de ser escuchadas. En las ciudades, en las comunidades rurales, en los pueblos indígenas y en las regiones más apartadas, la participación ciudadana debe ser considerada una herramienta para construir mejores condiciones de vida.
Las elecciones de 2024 mostraron la dimensión de la participación política en Chiapas: estuvieron en juego la gubernatura, 24 diputaciones de mayoría relativa, 16 de representación proporcional, 123 presidencias municipales, 123 sindicaturas y 875 regidurías.
Pero también existen ejemplos de los retos que enfrenta la democracia en algunas regiones. En 2024 fue necesario realizar elecciones extraordinarias en Chicomuselo, Pantelhó y Capitán Luis Ángel Vidal, lo que demuestra que la construcción democrática requiere condiciones de seguridad, diálogo y participación para que los ciudadanos puedan ejercer plenamente sus derechos.
En Chiapas, la democracia debe significar también oportunidades para las mujeres, los jóvenes, los pueblos originarios y todos aquellos sectores que históricamente han tenido menores posibilidades de incidir en las decisiones públicas.
Debe significar que una comunidad pueda expresar sus necesidades y que esas demandas sean escuchadas por sus autoridades.
Debe significar que los ciudadanos puedan participar no solamente durante las campañas electorales, sino durante todo el ejercicio de gobierno.
Educar para la democracia
Uno de los mayores desafíos para Chiapas y para México es comprender que la democracia también se enseña.
La escuela es uno de los primeros espacios donde niñas, niños y jóvenes aprenden a convivir con personas diferentes, a respetar reglas, a escuchar otras opiniones y a comprender que los derechos siempre están acompañados de responsabilidades.
Por ello, fortalecer la educación cívica significa invertir en el futuro democrático del país.
Una juventud que conoce su historia comprende sus derechos, respeta la diversidad y participa responsablemente en los asuntos públicos representa una de las mejores garantías para la democracia.
La ONU ha señalado también la importancia de integrar la educación sobre temas democráticos en los programas educativos y de impulsar la participación de las nuevas generaciones en la vida pública.
La democracia se construye todos los días
El Día Internacional de la Democracia no debe ser solamente una fecha para recordar un acontecimiento establecido por las Naciones Unidas. Debe ser una oportunidad para preguntarnos qué estamos haciendo cada uno de nosotros para fortalecerla.
La democracia se encuentra en la posibilidad de expresar una opinión sin miedo, en el derecho de votar, en la libertad de organización, en el respeto a quien piensa diferente, en la igualdad ante la ley y en la oportunidad de participar en las decisiones colectivas.
También está presente cuando una autoridad escucha a la ciudadanía, cuando una comunidad dialoga para resolver sus problemas y cuando un joven decide involucrarse en los asuntos de su municipio o de su estado.
La democracia no pertenece exclusivamente a los políticos. Pertenece a la sociedad.
Por eso, este 15 de septiembre debemos recordar que una democracia fuerte no se construye únicamente con leyes o instituciones; se construye con ciudadanos responsables, informados, participativos y comprometidos con su comunidad.
En México y particularmente en Chiapas, el gran desafío es hacer de la democracia una práctica cotidiana: una forma de vivir, de convivir y de construir acuerdos.
Porque finalmente, la democracia no consiste solamente en elegir quién nos gobierna.
Consiste en que la sociedad tenga voz, que esa voz sea respetada y que pueda convertirse en acción para transformar la realidad.
Ese es el verdadero sentido del Día Internacional de la Democracia: recordar que el poder de una sociedad democrática nace de sus ciudadanos y que, mientras exista participación, diálogo y voluntad de construir un futuro común, la democracia seguirá siendo una de las herramientas más importantes para alcanzar una sociedad más justa, incluyente y humana.


