Plásticos en el litoral chiapaneco de Tonalá y Tapachula: una marea que no se va

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La costa de Chiapas enfrenta una acumulación persistente de residuos plásticos que ya forma parte del paisaje en playas, esteros, manglares y zonas marinas. Botellas, bolsas, envases, pañales y microplásticos llegan de manera constante arrastrados por ríos y escurrimientos, un fenómeno que se ha intensificado con los años y que genera impactos directos en los ecosistemas y en las actividades humanas ligadas al mar.

Investigaciones realizadas en playas entre Puerto Madero, Tapachula y Boca de Cielo en Tonalá, revelan concentraciones promedio de 122.8 partículas de microplásticos por kilo de arena, predominando fragmentos y espumas de polietileno. Especialistas de la UNACH y la UNICACH coinciden en que el origen del problema está en la generación masiva de residuos y en un manejo inadecuado, agravado durante la temporada de lluvias, cuando la basura es transportada con mayor facilidad hacia la costa.

Una vez en el mar, el plástico no desaparece. Puede permanecer entre 100 y 500 años, fragmentándose en microplásticos que son ingeridos por peces, crustáceos, aves y tortugas marinas, alterando la cadena alimentaria y los procesos reproductivos. Además, estos materiales pueden concentrar sustancias tóxicas y transferirlas a los organismos.

Aunque las campañas de limpieza ayudan a retirar desechos y crear conciencia, especialistas advierten que son insuficientes sin políticas integrales de manejo de residuos. Reducir el uso de plásticos en tierra firme es clave para frenar una marea que, hasta ahora, no se va.  /Con información: oem.com.mx