
- El nacimiento de las secundarias en México
Por: Gilberto de los Santos Cruz
En el México de la década de 1920, el país vivía un tiempo de reconstrucción. La Revolución había dejado heridas profundas, pero también el firme deseo de levantar una nación más justa y educada. Era el año de 1925, en pleno gobierno del presidente Plutarco Elías Calles, cuando se dio un paso histórico: la creación de las escuelas secundarias como un nivel educativo intermedio entre la primaria y la educación superior.
El artífice intelectual de este cambio fue Moisés Sáenz Garza, entonces subsecretario de Educación Pública y uno de los pedagogos más visionarios que México ha tenido. Influido por las ideas del filósofo estadounidense John Dewey, Sáenz creía que la educación debía ser práctica, integral y orientada a la vida real, no solo al aprendizaje teórico.
El contexto de una reforma necesaria
Hasta antes de 1925, el sistema educativo mexicano presentaba un vacío importante: los jóvenes que concluían la primaria carecían de una formación intermedia que los preparara para estudios superiores o para el trabajo técnico. El salto era demasiado grande y muchos quedaban fuera del sistema educativo.
Plutarco Elías Calles, consciente de la necesidad de fortalecer la educación como pilar de su proyecto nacionalista, encontró en Moisés Sáenz a un aliado clave. El 2 de septiembre de 1925 se firmó el decreto que oficializó la creación de la educación secundaria, con planes de estudio modernos, programas adaptados a las realidades del país y un enfoque que combinaba cultura general con formación técnica.
Las primeras escuelas secundarias comenzaron a funcionar en la Ciudad de México, pero la visión de Sáenz era clara: “No deben ser privilegio de la capital, sino un derecho en cada región del país”.
Moisés Sáenz: maestro de la modernización educativa
Nacido en 1888 en Nuevo León, Moisés Sáenz fue un hombre adelantado a su tiempo. Estudió en la Universidad de Columbia en Nueva York, donde absorbió las ideas pedagógicas de Dewey sobre “aprender haciendo” y el valor de la educación como motor social.
Sáenz entendía que México no podía copiar ciegamente modelos extranjeros; la secundaria debía adaptarse a nuestra realidad, incluyendo asignaturas como agricultura, trabajos manuales, comercio y civismo, además de las ciencias y las artes.
Su reforma no solo creó un nuevo nivel educativo, sino que también estableció métodos activos de enseñanza, fomentó el trabajo en equipo y dio mayor participación al estudiante en su propio aprendizaje.
El impacto en Chiapas
En Chiapas, la llegada de las primeras escuelas secundarias marcó un antes y un después. Aunque en un inicio las instituciones se concentraron en ciudades como Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de Las Casas, con el tiempo se expandieron a otros municipios.
La secundaria permitió que generaciones de jóvenes chiapanecos pudieran continuar su formación sin tener que emigrar a otras ciudades del país. Además, al incluir talleres y actividades agrícolas, se adaptó a la vocación productiva del estado.
No se trataba únicamente de impartir materias, sino de forjar ciudadanos preparados para participar en la vida económica y política de la nación. En una época donde el analfabetismo superaba el 60%, esta política educativa fue una verdadera revolución silenciosa.
Un legado que perdura
Hoy, a 100 años de aquel decreto, la educación secundaria sigue siendo un pilar de nuestro sistema educativo. En la actualidad, miles de jóvenes en Chiapas y millones en México asisten a secundarias generales, técnicas y telesecundarias, modalidades que evolucionaron de aquella visión original de Moisés Sáenz.
Recordar este centenario no es solo rendir homenaje a sus impulsores, sino reconocer que la educación sigue siendo la llave para enfrentar nuestros retos actuales: la desigualdad, la pobreza y la falta de oportunidades
Reflexión final
El decreto de 1925 no fue solo un cambio administrativo; fue una apuesta por el futuro de México. Plutarco Elías Calles aportó la voluntad política, Moisés Sáenz la visión pedagógica, y el pueblo mexicano la necesidad urgente de aprender para transformar su destino.
En Chiapas, donde la educación siempre ha sido un desafío y una esperanza, este aniversario nos invita a mirar hacia atrás para valorar lo ganado y hacia adelante para fortalecer lo que aún falta. Porque la escuela secundaria, con sus aulas, talleres y patios llenos de voces juveniles, sigue siendo uno de los motores más poderosos para construir un México mejor.


