A pesar del operativo, maestros no ceden: ¡Ni un paso atrás!

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Alberto Noriega /ASICh

¡Ni un paso atrás! Era la consigna de las y los maestros que mantienen el plantón en el centro de la ciudad. La 10a Oriente y Avenida Central  se convirtieron en campo de batalla. El vuelo rasante del helicóptero fue el preludio de la avanzada de los elementos antimotines de la Policía Federal. Salvo una tienda   de abarrotes  que dotaba de refrescos y agua de manera gratuita a los docentes, todos los comercios  cerraron sus puertas.

Después de momentos de tensión –entrecortados por los gritos de alerta y falsas alarmas-  el convoy federal comenzó su avance.  De inmediato, las barricadas  fueron encendidas. Las llamas  que alcanzaron los cables de alta tensión impidieron el avance frontal.  Gases lacrimógenos lanzados  con desesperación por los uniformados  no atinaban a encontrar  blanco en el centro de la  escaramuza y  entraban al patio de las casas contiguas al lugar del enfrentamiento.

El enfrentamiento se abrió en varios  lugares, en un intento de las fuerzas armadas de encapsular la resistencia, la primera norte y la primera sur  también fueron escenario de los choques.

-Los cohetones lanzados por los maestros  detonaron  con precisión a los costados del helicóptero.

Después de la primera escaramuza  las detonaciones cesaron. Sólo se abrió  un espacio para la llegada de los bomberos, que acudieron a apagar las llamas, en un intento fallido, ya que no pudieron acercarse al lugar de la conflagración.

El rumor corre de boca en boca: ¡hay maestros detenidos!,  ¡Tres maestros fueron alcanzados por los disparos de la policía!, todo es incierto. Mientras algunos -los menos – abandonan el campamento.  Poco a poco  levantan sus cosas, cobertores, tiendas de campaña, con el temor pintado en el rostro apresuran el paso, ¡están deteniendo a todos los que puedan y los están golpeando!,  grita una maestra  que presurosa sube a su vehículo y se marcha.

Un segundo intento de los policías por ingresar, gritos, gases que inundan el lugar. Palos y piedras esperan a los representantes de  la ley. Los maestros no ceden y  se detiene el enfrentamiento. Se acabó la coca y el agua, los ojos y la garganta arden, a pesar de ello, los manifestantes  se mantienen en pie. ¡Nadie pasa! Gritan, mientras con sus canticos tratan de animarse.

Las calles del centro quedan invadidas de una tensa calma. En la mesa centralizadora sólo tres maestros, los demás están en  el enfrentamiento.

-Hoy en la noche nos van a desalojar-, claman algunos  en tanto otros se limitan a llamar a sus hogares, las familias esperan respuestas: “Todo está bien”.

Se espera la llegada de varios contingentes por la tarde, para reforzar el plantón.

En el megáfono se vuelve a escuchar  la misma palabra, sentencia de ánimo: ¡Ni un paso atrás compañeros! ASICh

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