¡¡De ganadero, lo que tiene un servidor de astronauta!!

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  • “Las Tropas” al Sol de acuerdo al Portal Revolución

A Fuego Lento.

Por: Alberto Ramos García.

Negligencia institucional y responsabilidades que la ley no perdona

Debemos ser claros: La Secretaría de Salud no puede estar en manos de improvisación, cuotas políticas o perfiles ajenos a la salud pública, debe ser dirigida por salubristas, epidemiólogos o administradores de servicios de salud con capacidad técnica comprobada.

Frente a un brote de sarampión, la discusión pública no debería centrarse en la conveniencia política de señalar a una persona u organismo, sino en determinar qué autoridad falló y por qué.

En salud pública, la improvisación no es un error menor, es una falta administrativa con consecuencias legales.  La pregunta inicial es clara, ¿la culpa es de un funcionario en particular o asumiremos que hubo una falla estructural del sistema estatal de salud?

¿A quién culpar del brote de sarampión, cuando la negligencia institucional se disfraza de excusa política?

Ante un brote de sarampión, la pregunta no debería ser si hay un culpable conveniente, sino si existió una falla estructural del sistema de salud pública, ¿le echaremos la culpa a Pepe Cruz? ¿al IMSS-Bienestar? ¿o a la Federación?

La respuesta, desde el punto de vista epidemiológico y legal, es mucho más clara e incómoda, que cualquier discurso político.

La Ley General de Salud, en sus artículos relativos a salubridad general y vigilancia epidemiológica, establece que: La prevención y control de enfermedades transmisibles es una función obligatoria del Estado.

Las entidades federativas son responsables de ejecutar acciones de vigilancia epidemiológica, vacunación, prevención y control de brotes, a través de sus Secretarías de Salud.

La Dirección de Salud Pública estatal actúa como cabeza de sector, coordinando instituciones públicas y privadas.

El sarampión, ya se había erradicado de Chiapas , además, está catalogado como enfermedad prevenible por vacunación y sujeto a notificación obligatoria inmediata, esto significa que no actuar oportunamente constituye una omisión grave.

No es una opinión. Es ley.

La fórmula para identificar la causa de un brote de sarampión es sencilla y universal, de acuerdo con los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS): Cobertura insuficiente de vacunación y fallas en la vigilancia epidemiológica, además de retraso en las acciones de contención y cerco sanitario.

No hay misterio, ni conspiración, hay omisión.

Aunque en el discurso público se pretenda responsabilizar al IMSS-Bienestar, la responsabilidad epidemiológica primaria recae en los estados, a través de sus Secretarías de Salud, específicamente en la Dirección de Salud Pública, que funge como cabeza del sector.

La Ley General de Responsabilidades Administrativas es clara, los servidores públicos están obligados a desempeñar sus funciones con legalidad, eficiencia, profesionalismo y responsabilidad; y cuando un cargo “queda grande”, el daño no es solo político, es administrativo y social.

La Secretaría de Salud no puede estar en manos de improvisación, cuotas políticas o perfiles ajenos a la salud pública, debe ser dirigida por salubristas, epidemiólogos o administradores de servicios de salud con capacidad técnica comprobada.

El sarampión no aparece de la noche a la mañana, es una enfermedad altamente prevenible, y su reaparición suele ser un indicador directo de fallas administrativas y técnicas.

Actuar tarde no es mala suerte, es negligencia y cuando los cargos quedan grandes, quién asumirá la responsabilidad que la ley claramente establece.

La Secretaría de Salud no es un espacio para improvisación política ni cuotas administrativas, cuando quienes dirigen desconocen o subestiman la gravedad de un brote, el problema deja de ser sanitario y se convierte en un riesgo social.

Esperar a que “no se salga de control” no es una estrategia, es una confesión de incapacidad.

En epidemiología, como en periodismo, los hechos importan más que las excusas, y los hechos indican que este brote pudo haberse prevenido.

La pregunta ya no es a quién culpar; la pregunta es cuántas veces más vamos a permitir que la negligencia se disfrace de gestión. He dicho

Entre líneas …

En el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Chiapas (CECyTECH), la Navidad ya tiene luces, el Director General, Luis Guadalupe Morales Ángeles, cumplió con su palabra , pagando completo el aguinaldo a trabajadores

Precisamente, si soy bueno para críticas, debemos ser bueno en reconocer

Individualmente, a la administradora no se congració con el pago del aguinaldo, ella quería estirar “la liga” , hasta reventarla , para que los trabajadores tomasen las instalaciones del Cecytech

Finalmente

Al depredador más grande de la historia de la Secretaria de Salud de Chiapas , le sacaron sus “trapos” al sol  . De acuerdo al Portal Revolución

El rancho de 64 millones de Pepe Cruz en Cintalapa.

La Hacienda Las Cruces, ubicada en el municipio de Cintalapa, Chiapas, a escasos metros del entronque conocido como El Cero y justo frente a la entrada a la colonia Pomposo Castellanos, es uno de los ranchos más emblemáticos de la región. Hasta hace poco pertenecía a Humberto Orantes Ruiz, quien falleció apenas hace dos días.

Y digo pertenecía porque, hace un par de años, esta propiedad que incluso cuenta con iglesia propia, fue vendida por Don Humberto. El comprador, fue Pepe Cruz, hoy senador de la República y uno de los personajes más señalados por corrupción en Chiapas.

La operación, según se ha sabido, se habría concretado mediante Samuel “N”, quien en ese momento fungía como prestanombres del doctor Cruz. Él habría sido el encargado de entregar cerca de 64 millones de pesos en efectivo para cerrar la transacción.

Ahora bien, aquí empieza lo verdaderamente extraño. Pepe Cruz de ganadero tiene lo que un servidor de astronauta. No hay antecedentes, no hay vocación, no hay afición conocida. Resulta difícil creer que alguien con su perfil decida invertir semejante cantidad de dinero y además en efectivo en un rancho de estas características. A menos, claro, que haya decidido incursionar en la ordeña de toros, porque por lógica no cuadra.

Por ello, en los pasillos del poder se comenta otra versión, que el verdadero dueño de la Hacienda Las Cruces no sería Pepe Cruz, sino Rutilio Escandón, actual cónsul de México en Miami. No sería una novedad. Basta recordar que Pepe Cruz habría operado como prestanombres, manejando transacciones inmobiliarias para Rosalinda López Hernández, ya fallecida y esposa del hoy diplomático.

Portal Revolución.

Nos leemos mañana, Dios mediante, y recuerden, el que se enoja pierde