El Desastre del 98´ en Pijijiapan, la prueba de Pueblo-Gobierno, Gilberto “El Valiente”

Logramos con el apoyo del Obispo de Tapachula en aquellos tiempos Monseñor Felipe Arizmendi y el Sacerdote Pijijiapaneco Guillermo Nieto Selvas

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  • Pijijiapan, a 21 años de las inundaciones de septiembre de 1998.
  • Así mismo, la asamblea Legislativa del D.F. gobernada por el P.R.D. envió su apoyo al Municipio.

Por Juan Carlos Toledo Jiménez.

Aquel triste 8 de septiembre de 1998, fue el más difícil en la vida de nuestros hermanos Pijijiapanecos y en toda la Costa de Chiapas. Nuestras escuelas de todos los niveles educativos se preparaban junto a sus autoridades municipales para celebrar las fiestas patrias, eran los últimos cuatro meses del Ayuntamiento democrático que presidia el Alcalde Gilberto de los Santos Cruz, y eran los tiempos del Gobernador Roberto Armando Albores Guillén, desde el 3 de septiembre ya habían iniciado las lluvias y a las 7 de la noche ocurrió la primera impresión, pues el río Pijijiapan se había salido de su cauce y afectó solo a la Colonia 5 de mayo de la cabecera Municipal. Inmediatamente procedimos a poner a salvo a más de 200 familias que habitaban esa colonia. Lo más sorprendente ocurrió cinco días después, es decir el 8 de septiembre en la madrugada, empezaron a sonar las torretas de la única Patrulla que contaba el municipio, las campanas de la Iglesia católica y el Padre Agustín Díaz tocaron infinidad de veces, corriéndose la voz a los más de 53 mil habitantes que poblábamos el Municipio de Pijijiapan. La noticia de que los Ríos estaban hasta el tope y se habían desbordado puso en alerta a muchos. Como Autoridad Municipal recorrimos a pie las calles inundadas de lodo, veíamos como más de 700 casas habitación en la cabecera se nos habían derrumbado incluidas casas de láminas, de teja, de losa, de dos plantas en los Barrios San Felipe, 5 de mayo, El Ojo de Agua, El Arenal, 20 de Noviembre, Col. Obrera, poblado Guadalupe y nuevo Guadalupe, Col. Guanajuato, Las Perlas, Nueva Flor, Unión Pijijiapan, Rincón del Bosque, Plan de Ayala, Emiliano Zapata, Buenos Aires, Francisco Villa, Miramar, El Rosario, El Vergel, Ceniceros, entre otros fueron los más afectados.

La red de caminos rurales de todas las comunidades quedaron incomunicadas, los puentes de la carretera internacional se cayeron, la red de energía eléctrica se destruyó en gran parte. Estuvimos sin este fluido durante más de 15 días, la línea Telefónica quedó sin servicio, para hacer una llamada caminábamos 4 kilómetros para encontrar la señal de Telmex. Por ratos, sin duda más de 8 escuelas totalmente fueron derribadas, en todo el municipio de Pijijiapan se cayeron más de 850 viviendas. Cientos de árboles derribados en las calles interrumpiendo el paso de por si destruido.

Pijijiapan quedó incomunicado, durante 20 días dormimos junto a más de 500 familias en el despacho de la Presidencia Municipal, los primeros 7 días no había alimentos, la necesidad y el hambre hizo que en el Parque Central un grupo de señoras voluntarias encabezados por la Mtra. Sadia Montes Montes, Presidenta del DIF instalaran dos tortillerías que había donado la empresa Maseca, para darle de comer a cientos de familias que perdieron todo, por medio de donativos se sacrificaban animales y se recepcionaron víveres que llegaban de diversos lugares para alimentar a muchas personas que solo contaban con el short o pantalón y playera que portaban. Así mismo señores altruistas como el Ing. Heber Rincón, Arely Morales, Sergio Toledo Mátuz, Héctor Meneses, Enoc Cruz Méndez, Heber Boholen, Isaías Ochoa, Roel Alfaro, Lucio Carlos Martínez, Marcial Chau, César Montes, Amílcar Morales, y los Regidores del Ayuntamiento Gilberto Medina, Francisco Javier Lorenzana, Jorge Ojendis, Domitilo Cruz, Juan Montes Ángel Espinosa, Ricardo Long, Jorge Peña, Rosendo Marín y Raúl Meza etc. contribuyeron para la organización de los albergues que fueron más de 10 en la cabecera Municipal y más de 30 en el medio Rural.

La familia Hernández Castro casi todos los hermanos fallecieron, Alejandro Pérez Ulloa lo arrastró la corriente y estuvo desaparecido cerca de 6 días en ayuno total, Don Román Farfán Toledo, perdió una pierna y más de 20 personas perdieron la vida. Muchos quedaron sepultados en sus propios terrenos, no les dio tiempo de nada como ocurrió en Valdivia. Días después llegaron helicópteros enviados por el Gobernador para llevar a los heridos y enfermos a hospitales de la Capital Tuxtla Gutiérrez y Tapachula. En cuanto fue posible denunciamos ante la Prensa Nacional con José Cárdenas, de Radio Fórmula Julio Sherer García de la revista proceso, Susana Solís Corresponsal de Televisión y otros medios que se solidarizaron por la falta de atención del Gobierno Federal y pocos días después llegó a #Pijijiapan el Presidente Ernesto Zedillo y la Sedesol. Así mismo se activó el Plan DN3 con la llegada del Ejército Mexicano, y la Secretaría de Marina, iniciándose la labor de reconstrucción.

Cabe destacar que mediante gestiones logramos comprar 20 hectáreas de terreno en la cabecera Municipal para la edificación de las viviendas del Nuevo Milenio igual en todas las comunidades afectadas adquiriendo más de una hectárea en cada localidad rural afectada.

Logramos con el apoyo del Obispo de Tapachula en aquellos tiempos Monseñor Felipe Arizmendi y el Sacerdote Pijijiapaneco Guillermo Nieto Selvas a través de la fundación Caritas la construcción de 90 viviendas edificadas con techo de concreto en el Milenio Jubileo 2000, mejores que las construidas por SEDESOL.

Así mismo, la asamblea Legislativa del D.F. gobernada por el P.R.D. envió su apoyo al Municipio.

Gracias al apoyo del Gobierno por medio de la SEDESOL y el trabajo voluntario de tequio de los beneficiados se construyeron más de 1200 viviendas en todo el municipio. Sin duda aquel desastre del 98 puso a prueba la capacidad de sus autoridades municipales que organizados con el pueblo, cambiamos esta realidad

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