
La muerte del profesor Jaime Liévano Santiago y de la licenciada en Trabajo Social, Ermizenda Zwanzinger, en un accidente vial ocurrido el pasado 8 de enero en la autopista Coita–Arriaga, ha detonado una firme exigencia de justicia por parte de familiares, amigos y la comunidad educativa de Chiapas. El percance se registró a la altura del kilómetro 63, cerca de la caseta de cobro del municipio de Jiquipilas, y dejó además una tercera persona fallecida y varios lesionados.
De acuerdo con información preliminar, el matrimonio regresaba de Tuxtla Gutiérrez tras pasar las festividades de Año Nuevo cuando su vehículo fue impactado por otra unidad, presuntamente conducida por una persona en estado de ebriedad. En el accidente resultaron heridas seis personas, entre ellas la nieta del matrimonio, quien conducía el automóvil y permanece en recuperación.
Jaime Liévano Santiago fue un docente ampliamente reconocido en Tapachula y Mazatán por su vocación, ética y compromiso con la educación. Junto a su esposa, construyó una familia basada en valores sólidos, dejando una huella profunda entre alumnos, colegas y amistades.
Ante lo ocurrido, familiares y personal docente demandaron a la Fiscalía General del Estado una investigación puntual y transparente para que el responsable sea sancionado conforme a la ley. Asimismo, exigieron a la Guardia Nacional reforzar los operativos de alcoholímetro, subrayando que la impunidad no puede seguir cobrando vidas en las carreteras de Chiapas. /Con información: oem.com.mx


