
- Una feria que se convierte en un proyecto de identidad
A Fuego Lento.
Por: Alberto Ramos García
En política, los símbolos también gobiernan, transformar y convertirlos en parte de l la narrativa de gobierno también es un acierto; en Chiapas, la transformación de la tradicional Feria Chiapas en “Fiesta Chiapas, El Mequé” apunta precisamente hacia ese terreno: el de la identidad, la cultura y la construcción de un sello para una administración.
La propuesta fue explicada recientemente por Gerardo Toledo Coutiño, presidente del Patronato de la Feria Chiapas, quien sostuvo que la decisión de fusionar la feria con El Mequé responde a una iniciativa del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar para unir dos conceptos, el entretenimiento que durante décadas ha representado la Feria Chiapas y la identidad cultural que pretende proyectar El Mequé.
La edición 2026 está anunciada del 27 de noviembre al 13 de diciembre, con actividades en el recinto ferial y el Parque Bicentenario.
La Feria Chiapas dejó de ser solamente una cartelera de artistas, juegos mecánicos, ganadería y comercio, ahora pretende convertirse en una vitrina de lo que Chiapas es y, sobre todo, de lo que quiere mostrar hacia afuera.
Toledo Coutiño lo planteó en la entrevista de manera directa, la intención es que la festividad sea un espacio para mostrar las tradiciones, gastronomía, música, danza y artesanías de las distintas regiones de Chiapas, y que las nuevas generaciones conozcan aquello que forma parte de su patrimonio cultural.
Ese objetivo tiene una dimensión política evidente, aunque no necesariamente partidista. Construir identidad también es construir narrativa de gobierno.
El gobierno de Eduardo Ramírez ha colocado el concepto de la “chiapanequidad” dentro de su discurso cultural; la participación de Chiapas en la Guelaguetza de Oaxaca durante 2026 y el impulso a El Mequé forman parte de esa misma línea de promoción de las expresiones culturales del estado.
Chiapas no tiene una sola identidad cultural, tiene muchas, a diferencia de otros estados; está la cultura zoque, tsotsil, tseltal, tojolabal, mam, ch’ol, lacandona, las expresiones de la Costa, Soconusco, Sierra, Frontera, Altos, Selva y Centro, entre muchas otras.
El riesgo, por ello, sería reducir esa diversidad a una escenografía para visitantes; el desafío real será darle protagonismo a quienes mantienen vivas esas tradiciones durante todo el año, no solamente durante los 15 días de la festividad.
El propio Patronato colocó desde 2025 el concepto de una feria familiar y segura como uno de sus principales objetivos.m; ahora, para 2026 se anuncia incluso la participación de la Secretaría de la Defensa Nacional mediante la exposición itinerante “La Gran Fuerza de México”, con actividades dirigidas al público.
Una feria que durante años fue asociada por parte de la población con diversión, alcohol y espectáculos pretende reposicionarse como un espacio familiar, cultural y seguro.
El mensaje es claro, recuperar el espacio público también forma parte de recuperar confianza.
Una feria de esta magnitud moviliza comerciantes, artesanos, restauranteros, transportistas, prestadores de servicios, hoteleros y productores.
La propuesta de instalar una muestra gastronómica permanente con productos regionales puede convertirse en uno de los componentes más interesantes de esta nueva etapa, porque si un visitante puede conocer en Tuxtla una bebida tradicional, un platillo, una artesanía o un producto de alguna región que difícilmente visitará ese mismo fin de semana, la feria deja de ser solamente un lugar de consumo y se convierte en una plataforma de promoción turística y comercial.
La apuesta anunciada también contempla atraer visitantes de otros estados y de Guatemala, además de promover la festividad fuera de Chiapas.
Gerardo Toledo fue contundente durante la entrevista: consideró que esta transformación podría convertirse en parte del legado cultural del gobernador Eduardo Ramírez.
Porque mientras los gobiernos suelen intentar dejar una obra de concreto, una carretera o un edificio como símbolo de su paso, Eduardo Ramírez está intentando dejar también un relato, el de un Chiapas que quiere reconocerse a sí mismo para después mostrarse al resto del país.
Entre líneas…
Si esto fuera un reality show de parejas, el Partido Verde sería el pretendiente cotizado que sabe lo que vale: condiciona su amor, cobra factura por cada voto en San Lázaro y exige mesa VIP en el banquete de 2027.
Mientras tanto, el Partido del Trabajo es la clásica pareja que se la pasa amenazando con agarrar sus cosas e irse solo si no le devuelven la atención, asegurando que sin ellos Morena pierde 12 estados.
La realidad es que a Morena le conviene mantener la fiesta en paz con ambos, pero sabe perfecto a quién le da las llaves del coche y a quién nomás le paga el taxi de regreso.
Pero, ¿Morena sigue siendo esa marca a la que todos quieren arrimarse o después de ocho años en el poder ya tiene que empezar a negociar de tú a tú?
Porque una cosa es invitar a la fiesta y otra muy distinta es necesitar invitados para llenarla.
¡Así que atentas y atentos!
Nos leemos en la próxima.
Finalmente…
Quitarle recursos a la educación no es un ahorro, es un costo que las generaciones del futuro deberán pagar
Es decir: Suspendido el futuro por falta de presupuesto
Nos agendamos mañana , Dios mediante, y recuerden: “El pez por la boca muere”


