
49 Años del asesinato de Estado
Por: Dr. Gilberto de los Santos Cruz
Lucio Cabañas Barrientos nació el 15 de diciembre de 1938 en Guerrero, uno de los estados más pobres de la República Mexicana, en donde por décadas se han concentrado los mayores índices de pobreza y corrupción, así como los más deficientes servicios de salud y un atraso político que se manifestó por mucho tiempo en la manipulación de las elecciones. Asimismo, los descontentos que generaba tal situación han desembocado en sangrientas represiones.
Lucio Cabañas cursó la educación secundaria en la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, en Ayotzinapa, lugar en el que se destacó como dirigente estudiantil y se graduó como normalista a los 24 años, en 1963. Comenzó a impartir clases como profesor de educación primaria en un ejido en Mezcaltepec, pueblo cercano a una zona de bosques. En aquel sitio, Lucio Cabañas se unió a los movimientos derivados del descontento de los ejidatarios contra las compañías madereras que habían incumplido con los contratos firmados con los campesinos. Para evitar que las compañías siguieran talando, bloquearon con troncos de árboles el paso hacia Mezcaltepec y lograron expulsar a los madereros de la zona. El 18 de mayo de 1967, la Sociedad de Padres de Familia de la escuela primaria Juan N. Álvarez –cercana a la escuela Modesto Alarcón, en donde él enseñaba–, solicitó a Lucio Cabañas que encabezara la protesta en la que pedirían la destitución de la directora de la escuela, quien exigía uniformes a los niños cuyas familias no tenían dinero ni para garantizar la necesidad básica de comer. La directora, además de exigir cooperaciones, imponía castigos a las familias que no accedieran a cumplir la petición. Fue entonces cuando policías judiciales, bajo órdenes del gobernador Raymundo Abarca Alarcón, llegaron a disolver el mitin y dispararon en contra de los padres de familia, quitándoles la vida a cinco de ellos e hiriendo a tres más.
Lucio Cabañas logró escapar y se fue a la sierra, donde fundó el Partido de los Pobres (PDLP) –la expresión orgánica de la guerrilla– y la Brigada Campesina de Ajusticiamiento (BCA), su brazo armado contra los enemigos del pueblo. Mientras que la brigada era el grupo guerrillero, el PDLP era una organización de índole política no electoral. Se habló entonces de una revolución de los pobres. No obstante, el ideario era el pobrismo, no el socialismo propiamente dicho.
Mientras el profesor normalista permaneció en la sierra guerrerense combatiendo al Ejército, se mantuvo llevando a cabo “expropiaciones”, como denominan los guerrilleros a los despojos de dinero o bienes de los ricos para favorecer la lucha armada. Asimismo, planeó detenciones, entre las que se cuenta la del conocido político priista, empresario y entonces candidato a gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa. Figueroa propuso a Cabañas una entrevista en la cual intentaría persuadirlo de abandonar la guerrilla a cambio de dinero y un espacio político para que actuara de manera legal a través del Partido de los Pobres. Sin embargo, Lucio se rehusó a aceptar tales propuestas, de modo que, al internarse Figueroa a la sierra fue retenido hasta ver cumplidas las exigencias de la guerrilla, las cuales consistían básicamente en armas, municiones, 50 millones de pesos y la transmisión a nivel nacional de una cinta con discursos y canciones revolucionarias. Casi tres meses después, el Ejército rescató a Figueroa, quien regresó a tomar posesión de la gubernatura, convirtiéndose en un fuerte enemigo de los grupos armados.
La guerrilla de Cabañas fue de las más importantes de finales de los años 60 y principios de la década siguiente y, a diferencia de otras surgidas después del movimiento estudiantil de 1968, fue rural y no urbana. Durante siete años y medio que permaneció como “alzado” en la sierra de su estado natal también intentó vincularse con los movimientos urbanos del país, como en la Liga Comunista 23 de septiembre. Por esto, enfrentó la persecución sistemática del Ejército, que llegó a concentrar la cuarta parte del total de sus efectivos en un solo estado de la República.
El 2 de diciembre de 1974, Lucio Cabañas fue asesinado en un enfrentamiento con el Ejército Mexicano en El Otatal, Guerrero (al sureste de Iguala) cuando una partida de 200 soldados se enfrentó a un grupo de cuatro guerrilleros, Todos los miembros de la guerrilla, junto con Lucio Cabañas, fueron perseguidos, detenidos, torturados, desaparecidos y asesinados por militares, policías secretos y por los policías comandados por Arturo Acosta Chaparro durante el gobierno del presidente Luis Echeverría. Consecuentemente, Acosta Chaparro pasó a ser el jefe de seguridad del gobernador guerrerense Rubén Figueroa, el mismo que durante su campaña electoral en 1974 había sido secuestrado por el Partido de los Pobres.
Lucio Cabañas Barrientos es uno de los símbolos de la resistencia popular frente a la ahora denominada Guerra Sucia, un mecanismo de represión del Estado que, a lo largo de los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo, enfocó sus fuerzas en desestimar y eliminar los focos de resistencia popular obrera y campesina, así como luchas, insurgencias y demandas por derechos básicos en diversas geografías del país.
He aquí un corrido a lucio cabañas
Voy a cantar un corrido
Que se oiga en el mundo entero
Para que sepa la gente
Lo que pasa allá en Guerrero
Que hay campesinos armados
Defendiendo la Montaña
Comandados por un hombre
De nombre Lucio Cabañas
No son ni desesperados ni les falta la razón
Son hombres que han decidido
Hacer la revolución
Pero las hienas del centro
Llenas de pan y dinero
Mandaron a sus chacales
Atrás de los Guerrilleros
Las ordenes son precisas
Son consignas de un villano
Asesinar a Cabañas y a todos sus milicianos
Los soldaditos están
Dispuestos a aniquilarlos
La verdad es que andan buscando
Rogando a Dios de no encontrarlo
Llevan tanques y camiones
De matar tienen permiso
Pero a esa gente le falta
Lo que le falta al carrizo
Cuidado tigre Cabañas
Te andan rastreando los perros
Pero cuando un perro pudo
Con un tigre de los cerros?
Dicen que es un fantasma
Y dicen que lo mataron
Con el petate del muerto
Piensan que nos asustaron
Villa y Zapata saludan
Desde el cielo tu forjia
Jaramillo te bendice al mirar tu valentía
Y es que ízate la bandera
Por los que dieron la vida
Defendiendo los derechos
Por nuestra nación querida.


