
Por: Gilberto de los Santos Cruz.
Cada 23 de abril, el mundo conmemora el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, una fecha que trasciende lo simbólico para convertirse en un llamado urgente a fortalecer una de las herramientas más poderosas del ser humano: la lectura. En un contexto global marcado por la inmediatez digital, leer no solo representa un acto cultural, sino también una forma de resistencia, reflexión y crecimiento personal.
En México, este día adquiere un significado especial, pues enfrenta el reto de revertir una tendencia preocupante: la disminución del hábito lector. Sin embargo, también representa una oportunidad para impulsar políticas públicas, programas educativos y esfuerzos colectivos que coloquen al libro en el centro del desarrollo social.
La lectura en México: cifras que invitan a la reflexión
De acuerdo con datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024 el 69.6% de la población alfabeta mayor de 18 años declaró haber leído algún material, ya sea libros, revistas, periódicos o contenido digital. Aunque la cifra puede parecer alentadora, el análisis histórico revela una realidad distinta: este porcentaje ha caído más de 14 puntos porcentuales desde 2015, cuando alcanzaba el 84.2%.
Además, el promedio de lectura en el país ronda los 3.2 libros al año, lo que refleja un consumo limitado en comparación con otras naciones. Si bien los libros siguen siendo el material más leído (alrededor del 41%), el crecimiento del consumo digital y en redes sociales está transformando la manera en que los mexicanos se acercan a la lectura.
Estas cifras no solo evidencian una problemática cultural, sino también educativa y social. Leer no es únicamente un hábito; es una herramienta que fortalece el pensamiento crítico, amplía el vocabulario, mejora la comprensión y fomenta ciudadanos más informados y participativos.
Chiapas: desafíos y oportunidades
En estados como Chiapas, donde históricamente han existido brechas educativas y sociales, el fomento a la lectura adquiere un valor aún más estratégico. Aunque las estadísticas específicas por entidad suelen ser limitadas, diversos diagnósticos coinciden en que el acceso a libros, bibliotecas y espacios de lectura sigue siendo desigual.
Sin embargo, también es en estos contextos donde la lectura puede convertirse en un motor de transformación. Leer abre puertas, rompe ciclos de desigualdad y genera oportunidades de desarrollo individual y colectivo. Por ello, impulsar una cultura lectora en Chiapas no es solo una meta educativa, sino una política de justicia social.
El compromiso institucional: educación y lectura como prioridad
En este escenario, resulta fundamental reconocer el papel de las autoridades en la promoción del hábito lector. En Chiapas, el gobernador Dr. Eduardo Ramírez Aguilar y el secretario de educación Dr. Roger Adrián Mandujano Ayala han impulsado estrategias orientadas a fortalecer la educación y el acceso al conocimiento.
Uno de los ejes relevantes es el programa “Chiapas Puede”, que busca no solo mejorar las condiciones educativas, sino también fomentar la lectura como una herramienta de transformación social. Este tipo de iniciativas reconocen que el desarrollo de un estado no puede entenderse sin ciudadanos lectores, críticos y participativos.
Promover la lectura desde la infancia, fortalecer las bibliotecas escolares, acercar libros a comunidades rurales y generar espacios de encuentro literario son acciones que, sostenidas en el tiempo, pueden cambiar el rumbo educativo de toda una generación.
La lectura como identidad: el legado de Jaime Sabines
Hablar de lectura en Chiapas es también hablar de identidad cultural. Y en ese sentido, la figura de Jaime Sabines representa un ejemplo claro del poder de la palabra.
Sabines, uno de los poetas más queridos de México, logró conectar con generaciones enteras a través de un lenguaje sencillo, profundo y profundamente humano. Sus versos, cargados de amor, dolor y cotidianidad, demuestran que la lectura no es un acto lejano o elitista, sino una experiencia íntima y universal.
Acercar a las nuevas generaciones a la obra de Sabines no solo fomenta el hábito lector, sino también fortalece el sentido de pertenencia y orgullo cultural. Leerlo es reconocernos en nuestras emociones, en nuestra historia y en nuestra identidad como chiapanecos y mexicanos.
Leer para transformar el futuro
El Día Mundial del Libro no debe quedarse en una celebración simbólica. Es un recordatorio de que el futuro de nuestras sociedades depende, en gran medida, de nuestra capacidad de formar lectores.
Hoy más que nunca, es necesario impulsar una alianza entre gobierno, escuelas, familias y para hacer de la lectura un hábito cotidiano. No basta con saber leer; es indispensable querer hacerlo, disfrutarlo y convertirlo en una herramienta de vida.
En Chiapas, el compromiso institucional, sumado al esfuerzo de docentes, estudiantes y sociedad, puede marcar la diferencia. Porque un niño que lee, es un ciudadano que piensa. Y un ciudadano que piensa, es un agente de cambio.
Conclusión
El libro sigue siendo una de las herramientas más poderosas para transformar realidades. En un mundo lleno de distracciones, leer representa un acto de conciencia, de libertad y de construcción de futuro.
Este 23 de abril no solo celebremos los libros. Hagamos de la lectura un compromiso permanente. Porque en cada página leída, se construye un mejor Chiapas, un mejor México y mañana.


