
Uno de los destinos más impresionantes para visitar esta Semana Santa son las cascadas de El Chiflón, en Chiapas, ubicadas a 38 km de Comitán de Domínguez. Este paraje, administrado por ejidatarios desde 1999, abarca más de 150 hectáreas y es alimentado por el río San Vicente. Con cinco cascadas de aguas turquesa, entre ellas El Suspiro, Ala de Ángel y Velo de Novia—la más alta con 120 metros—, el lugar atrae a cientos de turistas nacionales y extranjeros.
El recorrido de dos kilómetros, con escalinatas y miradores, lleva a los visitantes hasta las cascadas más emblemáticas. Aunque el ascenso puede ser cansado, la belleza del paisaje lo compensa. “Es difícil el acceso, pero vale la pena; es una experiencia única”, comentó Jorge Báez, turista de Nuevo León. Las aguas cristalinas y la exuberante vegetación hacen de El Chiflón un sitio ideal para fotografía y ecoturismo.
Pese a su atractivo, los prestadores de servicios señalan que la afluencia ha disminuido por la inseguridad en carreteras de la entidad. “Esperamos que esta Semana Santa reactive el turismo”, dijo Marcos Morales, guía local. Las autoridades proyectan la llegada de 1,200 visitantes diarios al parque y más de 1.3 millones a los 41 centros ecoturísticos de Chiapas en la temporada, garantizando operativos de seguridad.
Para muchos, como Karen Martínez, operadora turística, Chiapas sigue siendo un destino seguro y fascinante. “Promovemos el estado desde hace siete años; es más tranquilo de lo que se cree”, afirmó. Con su combinación de naturaleza y aventura, El Chiflón se consolida como una parada obligada para quienes buscan desconectarse y admirar una de las maravillas naturales de México. /Con información: milenio.com


