
- Día Internacional de los Paramédicos
Por: Gilberto de los Santos Cruz.
Cada 8 de julio, el mundo rinde homenaje a quienes hacen de la solidaridad una forma de vida. El Día Internacional de los Paramédicos es una fecha que invita a reconocer la invaluable labor de mujeres y hombres que, con preparación, disciplina y un profundo sentido humano, representan la primera respuesta ante una emergencia. Son ellos quienes llegan cuando el tiempo apremia, cuando una vida depende de minutos o incluso de segundos, y cuando la esperanza viaja a bordo de una ambulancia.
Los paramédicos son mucho más que profesionales de la atención prehospitalaria. Son personas que han decidido dedicar su vida al servicio de los demás, enfrentando escenarios complejos con serenidad, conocimiento y una admirable vocación. Su trabajo comienza donde muchas veces inicia la incertidumbre: en un accidente carretero, una crisis médica, un desastre natural, una emergencia escolar o cualquier situación que requiera una intervención inmediata.
En cada servicio prestado hay una historia de entrega. Hay largas jornadas, noches sin descanso, condiciones adversas y decisiones que deben tomarse con rapidez y precisión. Sin embargo, detrás de cada uniforme también existe sensibilidad, empatía y un compromiso inquebrantable con la vida humana.
La conmemoración de esta fecha representa una oportunidad para reconocer que la atención médica no inicia en un hospital, sino desde el primer contacto que una persona tiene con los servicios de emergencia. La capacidad de estabilizar a un paciente, controlar una hemorragia, realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar o brindar apoyo emocional durante una crisis constituye una labor altamente especializada que merece el respeto y reconocimiento de toda la sociedad.
En México, los paramédicos forman parte esencial de instituciones de salud, protección civil, cuerpos de bomberos, servicios de emergencia y organizaciones de asistencia humanitaria. Su trabajo coordinado con médicos, enfermeras y rescatistas fortalece la capacidad de respuesta ante miles de emergencias que ocurren diariamente en el país.
En Chiapas, su labor adquiere un valor aún mayor debido a las características geográficas y sociales de nuestro estado. La diversidad de comunidades, las largas distancias, las condiciones climáticas y los retos de acceso a servicios médicos convierten a los paramédicos en un puente indispensable entre la emergencia y la atención hospitalaria.
Su presencia resulta fundamental durante temporadas de lluvias, fenómenos naturales, accidentes en carreteras, incendios forestales y situaciones que ponen en riesgo a la población. En muchas ocasiones recorren caminos difíciles para llegar hasta comunidades alejadas, demostrando que el servicio público encuentra su mayor sentido cuando se ejerce con compromiso y humanidad.
Pero reconocer su labor también implica mirar hacia el futuro y comprender que la prevención constituye la mejor herramienta para proteger vidas. Es precisamente aquí donde la educación cobra una relevancia extraordinaria.
La educación no solo transmite conocimientos académicos; también forma ciudadanos responsables, solidarios y preparados para actuar ante situaciones de emergencia. Desde las aulas es posible construir una verdadera cultura de la prevención que fortalezca la capacidad de respuesta de niñas, niños, adolescentes y comunidades enteras.
Por ello, la Secretaría de Educación del Estado de Chiapas impulsa una visión educativa integral, donde el bienestar, la seguridad y el desarrollo humano forman parte del proceso de aprendizaje. Educar significa también enseñar a prevenir accidentes, promover hábitos saludables, fortalecer la cultura de la protección civil y desarrollar habilidades básicas que permitan actuar de manera responsable ante una contingencia.
Incorporar conocimientos sobre primeros auxilios, protocolos de evacuación, prevención de riesgos y uso adecuado de los números de emergencia contribuye a formar generaciones más conscientes y preparadas. Una comunidad educativa informada puede convertirse en la primera línea de apoyo mientras llegan los servicios especializados.
Esta visión responde al compromiso del Gobierno del Estado de Chiapas, encabezado por el Dr. Eduardo Ramírez Aguilar, de construir un estado donde el bienestar de las personas sea el centro de las políticas públicas. Bajo el liderazgo del secretario de Educación, Dr. Roger Adrián Mandujano Ayala, la educación se fortalece como un instrumento para formar ciudadanos comprometidos con el cuidado de sí mismos, de los demás y de su entorno.
Promover la cultura de la prevención dentro de las escuelas significa salvar vidas antes de que ocurra una emergencia. Significa enseñar a actuar con responsabilidad, mantener la calma, identificar riesgos y comprender que pequeñas acciones pueden marcar una enorme diferencia cuando una persona necesita ayuda.
Asimismo, reconocer la labor de los paramédicos representa una oportunidad para fomentar entre las nuevas generaciones valores como la empatía, el servicio, la disciplina y la solidaridad. Cada estudiante que aprende a respetar una ambulancia, a ceder el paso a un vehículo de emergencia o a brindar apoyo responsable durante una contingencia se convierte en un aliado de quienes dedican su vida a proteger la de los demás.
La pandemia por COVID-19 dejó una profunda enseñanza sobre la importancia de quienes integran los servicios de atención prehospitalaria. Durante aquellos años difíciles, los paramédicos enfrentaron jornadas extenuantes, riesgos permanentes y enormes desafíos humanos. Su profesionalismo permitió salvar incontables vidas y sostuvo la capacidad de respuesta de los sistemas de salud en uno de los momentos más complejos de la historia reciente.
Hoy ese compromiso continúa presente en cada llamada de emergencia, en cada traslado, en cada atención brindada con responsabilidad y respeto por la dignidad humana.
Desde el ámbito educativo también existe una responsabilidad compartida: formar ciudadanos que comprendan el valor del trabajo colaborativo entre instituciones, que respeten a quienes prestan servicios de emergencia y que participen activamente en la construcción de comunidades más seguras.
Las escuelas son espacios privilegiados para sembrar esta conciencia. En ellas nacen los valores que acompañarán a las futuras generaciones y que permitirán construir una sociedad donde la prevención ocupe un lugar tan importante como la atención misma.
En este Día Internacional de los Paramédicos, la Secretaría de Educación del Estado de Chiapas expresa su reconocimiento y gratitud a todas las mujeres y hombres que desempeñan esta noble profesión. Su entrega cotidiana inspira a miles de estudiantes y nos recuerda que el conocimiento siempre encuentra su mayor valor cuando se pone al servicio de la vida.
Reconocerlos también significa asumir nuestro compromiso como sociedad: respetar su trabajo, facilitar su labor, fortalecer la cultura de la prevención y promover desde cada escuela una educación que forme personas capaces de cuidar de sí mismas y de los demás.
Porque educar también es salvar vidas. Educar es enseñar a prevenir. Educar es formar ciudadanos solidarios, responsables y comprometidos con el bienestar colectivo.
Que este 8 de julio sea una oportunidad para agradecer a quienes hacen de cada emergencia un acto de esperanza y para reafirmar que, desde la educación, es posible construir un Chiapas más seguro, más humano y preparado para enfrentar cualquier desafío. Ese es el verdadero sentido de una educación transformadora: formar personas que comprendan que servir a los demás es una de las expresiones más nobles de la grandeza humana.


