
Por: Armando Chacón Ramírez Corzo
Mientras el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, defiende a las mujeres el nefasto ombudsman chiapaneco Horacio Culebro Borrayas las violenta.
Tres trabajadoras de la CEDH (Comisión Estatal de Derechos Humanos), acompañados de ex trabajadores, se armaron de valor y denunciaron que fueron obligadas -de una manera agresiva- a presentar inmediatamente sus renuncias de la Visitaduría de los Altos adscritas a la CEDH. Varios funcionarios con aspecto de “guaruras” y que no quisieron identificarse, envió Borrayas a presionarlas, a amenazarlas, para que renunciaran y desalojaran las oficinas de esa comisión ubicadas en San Cristóbal de Las Casas. Como estas damas se negaron a renunciar, fueron golpeadas para obligarlas a firmar las renuncias que ya llevaban elaboradas esos agresores. A ese extremo ha llegado el Borrayas, quien da vergüenza tenerlo como presidente de la CEDH. Otro grupo de mujeres y hombres que fueron violentados sus derechos al despedirlos injustamente de esa dependencia, informaron que se movilizarán a la CDMX para ir hasta la CNDH y presentar una queja. Amenazaron también con ir a Palacio Nacional a exigir ser escuchados. La conferencia se desarrolló a las afueras del Congreso del Estado, este día. Las víctimas de Borrayas denunciaron que también cerró la Visitaduría de Pichucalco, región Norte y los recursos que se pagaban para personal y mantenimiento en esa delegación, lo están utilizando para dárselos al “hijo” de Borrayas para una fundación que tiene el guatemalteco, también, dijeron, utiliza personal de la CEDH para cuidar y asear una casa. Esto es prueba fehaciente de los actos de corrupción que con total impunidad se registran al interior de la CEDH donde manda el Borrayas y su hijo. En la puerta del Palacio Legislativo de Chiapas, las trabajadoras y el grupo de mujeres y hombres extrabajadores que a nombre de más de 30 personas que laboraban y que fueron hostigados, y han sido despedidos ilegalmente, desde el día que llegó Horacio Culebro Borrayas al cargo. La vocera de esta conferencia tenía 7 años de servicio y obtuvo la plaza mediante concurso, no por recomendación y la había desempeñado responsablemente.


