
El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) celebra tres décadas de las Brigadas de Observación Civil (Bricos), un proyecto que ha movilizado a 11,450 brigadistas de diversos países para documentar violaciones a los derechos humanos en Chiapas. Desde 1995, estas brigadas han mantenido presencia en 100 comunidades de la entidad, especialmente tras el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que intensificó la violencia y la contrainsurgencia en la región.
Rubén Moreno, coordinador de las Bricos, destacó que, a pesar de los años, la situación de los derechos humanos en Chiapas sigue siendo crítica. “La impunidad prevalece; no se ha identificado, investigado ni sancionado a los grupos paramilitares”, afirmó. Además, señaló que la violencia se ha agudizado tras la pandemia, lo que refuerza la necesidad de mantener la observación internacional como un mecanismo disuasivo ante las violaciones.
Actualmente, las Bricos operan en dos campamentos activos: uno en Acteal, municipio de Chenalhó, donde en 1997 ocurrió la masacre de 45 indígenas tsotsiles, y otro en el ejido Agua Clara, en Salto de Agua, donde comunidades enfrentan amenazas por megaproyectos. Para conmemorar su 30 aniversario, el Frayba lanzó una campaña del 28 de febrero al 28 de abril, invitando a exbrigadistas a compartir fotografías y testimonios que serán parte de una exposición fotográfica en San Cristóbal de Las Casas.
Moreno explicó que las Bricos se conforman en coordinación con más de 30 colectivos locales e internacionales, quienes capacitan a los voluntarios sobre el contexto chiapaneco y los preparan para su labor de observación en comunidades durante dos semanas. Este esfuerzo busca no solo preservar la memoria histórica, sino también visibilizar la lucha por los derechos humanos en Chiapas y fortalecer la solidaridad internacional. /Con información: jornada.com.mx


