
Por: Alberto Ramos García/ A Fuego Lento.
El Doctor Omar Gómez Cruz será el próximo Secretario de Salud en Chiapas, originario de cuna comiteca pero asentado desde hace varios años en la ciudad de Tapachula de Córdova y Ordoñez, ha mostrado el por qué ocupara esa encomienda en la próxima administración.
El día de ayer-por la tarde noche-, el recién nombrado secretario de Salud participó en una amena charla para el programa Foro de Opinión, si bien dejo en claro que no es político, tiene una fluidez de diálogo que convence con sus ideales y aspiraciones para Chiapas.
Nos reseñó parte de cómo coincide con el gobernador electo, pues su padre, el doctor Roberto Gómez Alfaro, mejor conocido en Comitán como el médico de los pobres recibió la medalla Rosario Castellanos por su labor y fue candidato a la medalla Belisario Domínguez.
Omar Gómez Cruz es médico oncólogo, presidente de la fundación Salud y Bienestar, fue director del Hospital General de Comitán durante tres años , después por casi 16 años ha radicado en Tapachula donde se han desempeñado como director General de “Ciudad Salud”, en el sexenio de Rutilio Escandón le tocó echar a andar el Hospital General de Tapachula además que, durante la pandemia fue director de la Clínica Covid, en esa misma ciudad.
El próximo secretario de Salud no necesita más presentación que su dedicación y profesionalismo como médico cirujano especialista en oncología, incluso expresó, que si durante una visita como servidor público se suscita una urgencia, tiene la capacidad de entrar a un quirófano y cumplir con la sociedad para lo que se preparó.
Durante la entrevista hizo un llamado al personal de salud: A todo el personal de salud que me está oyendo, lo mas importantes es que seremos privilegiados en apoyar a la salud de Chiapas.
Y es que reconoció que ,el sector salud estuvo muy pisoteado y vulnerado, “tenemos que cambiar esa imagen con trabajo, con humanismo”, por lo que descarto que se dedique a hacer política desde ese espacio.
“Vengo con un compromiso con los chiapanecos”, dijo de manera seria y seguro del gran reto que asumirá a partir del 8 de diciembre.
Eduardo Ramírez está rompiendo el molde en la designación de quienes lo acompañarán en su gabinete legal y ampliado, y como ha dicho reiteradamente, no tiene compromisos con nadie ni con ningún grupo político.
El mejor ejemplo fue la designación de Omar Gómez, pues en el pasado, a la Secretaría de Salud llegaban personajes que en muchos de los casos no eran ni chiapanecos y solo llegaron a servirse del pueblo, montando oficinas de lujo pero centros de salud y hospitales con grandes carencias.
En esto llamó mi atención que mencionara que desde hace dos años no existe un Chiapas un acelerador linear, por lo que no se puede dar radioterapia, además de que luego de tener 19 municipios con alto grado de marginación, ahora el número incremento a 23.
“La instrucción y el compromiso es darles prioridad a los municipios de alta marginación, a quienes refrendarán el compromiso de salud, educación e infraestructura quienes harán sinergia para dar resultados”, mencionó.
Omar Gómez nos adelanto que el nuevo gobierno buscara la prevención en materia de salud, mediante campañas, pero no campañas políticas, remarcó. “La salud es un reto, hay áreas de oportunidad que no se han explorado”, pues como bien dijo, no se han rebasado las enfermedades de la pobreza, como las diarreicas o respiratorias, y las crónico degenerativas, hipertensión, infarto o diabetes, entre otras.
Conocido por su sensibilidad humana y su altruismo cerramos el programa con una reflexión lanzada por el próximo titular de salud: un paciente no es un número, es una persona que tiene un nombre y apellidos. Lo dijo Omar Gómez Alfaro, hay que hacer las cosas por convicción y no por simulación.
Finalmente
Trump ya enseñó sus cartas autoritarias, invasivas, amenazantes y violentas, en tanto que la presidenta Sheinbaum parece que jugará a las escondidillas y abordará de manera aislada tema por tema.
Nos leemos en la próxima cita, Dios mediante , y recuerden: El regreso de Trump es una declaratoria de guerra contra la misma tierra que alimenta a su país y las manos que la trabajan.


