
***El “runrún” de la revocación de mandato
A Fuego Lento.
Por: Alberto Ramos García.
La figura de la Revocación de Mandato (RM) en México es un avance en “términos formales” de la democracia participativa, este mecanismo reconocido recientemente en el marco jurídico nacional otorga a la ciudadanía el derecho a decidir si una persona electa para un cargo público debe concluir su mandato o ser removida de forma anticipada.
Sin embargo, detrás del barniz constitucional se percibe un intenso juego político que hace que el ejercicio, más que una celebración de la democracia, comience a oler a estrategia de poder.
Un reciente episodio lo evidencia: el dirigente del Partido Acción Nacional (PAN), Ricardo Anaya, acusó al partido oficialista, Morena, de pretender adelantar la consulta de revocación al año 2027 para remover de la boleta a la presidenta Claudia Sheinbaum, “ponerla” a dicha consulta y manejar de paso el espacio de poder.
Anaya advierte que el oficialismo estaría “en caída libre”, que la inseguridad y la violencia están erosionando la base de apoyo social, y que por ello recurren a la RM como herramienta de control o manipulación:
Entre sus propuestas figura no solo ver a Sheinbaum en la boleta, sino incluso someter a gobernadores al mismo proceso, y asegurar que, en caso de revocación, sea la ciudadanía la que elija al reemplazo y no el Congreso.
Por su parte, el oficialismo, representado entre otros por el legislador Alfonso Ramírez Cuéllar, plantea empatar la RM con las elecciones de 2027 para eficientar recursos y ampliar la participación ciudadana.
Así —y aquí entra el “runrún”— se abre un interrogante: ¿se trata de materializar la participación ciudadana, o de emplear un instrumento democrático para fines estratégicos y de poder?
Como mecanismo, la revocación nucleariza el principio de que el poder emana del pueblo: la ciudadanía no solo elige al gobernante, sino que tiene derecho a removerlo antes de tiempo.
Su reconocimiento constitucional refuerza la idea de que la democracia mexicana se sujeta cada vez más a evaluate-governance, es decir, rendición de cuentas y participación más allá del voto ordinario.
Si se aplicara con equidad y transparencia, podría fortalecer un lazo real entre gobernados y gobernantes: saber que el mandato no es ilimitado y que la confianza debe renovarse.
Cuando el proceso se diseña o se anuncia en función de un actor específico, como la presidenta Sheinbaum y no de un deterioro comprobado de su desempeño, la Revocación de Mandato puede convertirse en una herramienta instrumental para manipular calendarios electorales.
La propuesta de adelantar la consulta al 2027 plantea el riesgo de transformar un mecanismo autónomo de ciudadanía en un subproducto del interés partidista.
El tema de quién designa al sustituto en caso de revocación es clave: si el Congreso, donde hay mayoría del partido en el poder, el proceso se puede institucionalizar sin mayor participación ciudadana, lo que sería contrario al espíritu del mecanismo. Anaya lo advierte al exigir que “no sea el Congreso quien designe al sustituto, sino que haya elecciones abiertas”.
Existe también el riesgo de banalización: si cada seis meses se plantea una revocación, se desvirtúa su propósito y genera fatiga ciudadana, lo cual deteriora la legitimidad democrática.
El mecanismo de la revocación de mandato podría ser un salto cualitativo en la democracia mexicana si se garantiza su aplicación como instrumento genuino de rendición de cuentas, no como herramienta de reelección disfrazada o de maniobra política. Pero hoy, con este “runrún”, parece más lo segundo que lo primero.
El “runrún” que hoy rodea a la revocación de mandato revela que un buen instrumento democrático puede volverse un mal instrumento político. Tenemos en mano una herramienta de participación ciudadana, pero su valor dependerá de cómo y porque se use.
La pregunta que debemos hacernos como sociedad es: ¿Queremos que la RM sirva para que la población tenga voz real en la rendición de cuentas o que sirva para encubrir nuevas formas de reelección y control de poder?
La respuesta determinará si este capítulo será un paso adelante para la democracia mexicana o un triste retroceso.
Entre líneas
Qué intereses habrá en el problema de compañeros campesinos del Distrito de Riego en el municipio de Suchiate de parte de la PROFEPA al clausurar los trabajos de desazolve de canales de riego en beneficio de productores, raro porque la Profepa en Tapachula ya no existe se llevaron esta delegación a Tuxtla Gutiérrez.
Además, que la Profepa es un cero a la izquierda y en esa institución de gobierno federal está plagada de corrupción como cuando pone una denuncia por tala inmoderada de árbol nunca llegan a lugar de los hechos o si no les calientan “la mano”, así hay muchas denuncias y nunca actúan.
Finalmente…
Mario Guillén Guillén, habló sobre la salida de Paty Conde de la secretaría de gobierno y mediación:…”Son desiciones que competen exclusivamente al gobernador…”
…”lo conocemos y sabemos que todo lo hace en función de un proyecto que él tiene, de que funcione bien su equipo..”
Descartó que algún tipo de diferencias hayan sido el origen de la salida de Paty Conde ( Tony Guillén/ 25 Minutos MX)
Nos leemos mañana, Dios mediante , se dice, “clavo saca a otro clavo”?…Bueno , fue una tachuela en lugar de Paty Conde , sin comentarios


