
La caravana migrante “Sueños sin fronteras” llegó este fin de semana al municipio de Arriaga, Chiapas, después de recorrer 250 kilómetros durante 16 días desde la frontera con Guatemala, un trayecto que en automóvil se cubre en apenas tres horas. Con apenas la mitad de los 600 integrantes que partieron el 20 de agosto desde Tapachula, los migrantes —en su mayoría centroamericanos— solicitaron al Gobierno Federal documentos que les permitan continuar su camino hacia el centro y norte del país, pues están “molidos” por la travesía bajo el sol y la lluvia, sin dormir ni comer adecuadamente.
La hondureña Lorena, quien viaja con la caravana, relató vía telefónica que lleva los pies severamente lesionados y que busca descansar en un albergue de Arriaga mientras recibe curaciones. “Ya hemos sufrido mucho. Ya no queremos caminar, queremos que nos ayuden con papeles y así subir a un autobús. No queremos ir a Estados Unidos, vamos para Ciudad de México o Monterrey”, explicó. La mujer forma parte del contingente que ha visto deserciones masivas: muchos migrantes han desistido, otros se han entregado al Instituto Nacional de Migración (INM) y algunos más han seguido por su cuenta.
La caravana “Sueños sin fronteras” es el cuarto contingente de 2026 que intenta avanzar desde el sur de México, y su travesía se ha visto marcada por el cansancio y la desesperación. Desde el inicio de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, al menos una veintena de grupos han intentado salir de Chiapas, aunque la mayoría se ha disuelto en la zona limítrofe entre Chiapas y Oaxaca, donde las autoridades migratorias han desplegado operativos para contener los éxodos. En Arriaga, los migrantes han recibido apoyo humanitario en albergues, pero la respuesta de las autoridades a su petición de documentos de tránsito sigue siendo incierta.
Mientras la caravana descansa y espera una solución, organizaciones defensoras de derechos humanos han reiterado el llamado al Gobierno Federal para que atienda la crisis migratoria con un enfoque humanitario, evitando la criminalización y facilitando vías legales para que los migrantes puedan transitar por el territorio nacional. Los integrantes del contingente confían en que las autoridades les otorguen los permisos necesarios para continuar su viaje, aunque la experiencia de caravanas anteriores sugiere que el camino hacia el norte sigue siendo incierto. /Fuente: jornada.com.mx


